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Cómo superar el síndrome postvacacional en 5 televisivos pasos

Lunes 31 de Agosto de 2015 08:19
 

Cómo superar el síndrome postvacacional en 5 televisivos pasos

Sí, lo sé. Para gran parte de los mortales, hoy no es un lunes cualquiera. De hecho, puede que sea el peor lunes del año, el lunes más jodidamente lunes de todos los 52 lunes de mierda que tiene el año: el lunes de volver al curro, a la rutina, a prepararse el táper, a aguantar a tus compañeros de trabajo con sus anécdotas absurdas, a dejarte medio sueldo en la máquina de café para estimular tu sistema nervioso y que te ayude a sobrellevar las cuarenta horas que tienes por delante hasta que llegue el viernes por la tarde.

Sí, yo también he vuelto de vacaciones. Y creedme, sé lo que se siente. Pero gracias a Odín, Brahma y Tutatis tenemos en nuestro salón a nuestra venerable amiga la tele y a su primo el ordenador, fuente de alegrías y desparpajos que harán que la vuelta a la vida laboral de persona adulta y responsable sea más llevadera. Así que dejad de lloriquear pensando en que hace cuatro días vuestra única preocupación era si meteros ya en el agua o trincaros una birra primero y seguid los consejos de este Lunny, que os ama y sabe cuánto sufrís.

1. No veáis las noticias. Vamos a ir poco a poco. Lo último que nos interesa en estos momentos tan terroríficos de vuelta a la realidad mundana es que nos bombardeen con actualidad del mundo real, que nos recuerden que siguen existiendo los políticos, los datos de paro y los atascos en la M40. Tomémonos una semana de aterrizaje paulatino en la rutina y sigamos haciendo como que el mundo no existe. Si sois de los que -como yo- se toma el café mañanero en estado post-cataléptico viendo las noticias antes de de ducharse y empezar el día, ¡no lo hagáis! En lugar de poner los informativos matinales, optemos por la Teletienda. Es igual de aborregante y puede que hasta descubramos algún producto absurdo que cubra una necesidad que hasta ahora no teníamos detectada.

2. Fantasead con un apocalipsis zombi a lo The Walking Dead. Esto, debo confesaros, es algo que hago regularmente. Cuando estoy en el metro y no dispongo de libro en el que abstraerme o, simplemente, tengo la mente tan abotargada que no me da ni para leer Teo va al parque, me dedico a pensar qué pasaría si en ese momento se desatase la locura y, de repente, empezasen a multiplicarse los muertos vivientes por doquier. ¿Cómo sobreviviría? ¿Con qué de lo que llevo encima atacaría al primer zombi que intentase masticarme las entrañas? ¿Sería la señora mayor de enfrente la que con más virulencia intentaría comerse mis carnes morenas? ¿Cómo coño escaparía del metro? ¿Tengo suficiente cerveza en casa como para aguantar varios días recluido en ella sin tener que exponer mi vida yendo a saquear supermercados?

3. Tomaos las chácharas vacías en la oficina frente a la máquina de café como si de un Sálvame Deluxe se tratase. Cuando Puri explique sus vacaciones en el pueblo, pensemos si se habrá trincado al carnicero mientras su marido llevaba a los niños a la piscina municipal. Cuando el Christian te cuente que se ha ido a Ibiza con sus colegas del barrio, imaginemos cuántas mañanas se despertó junto a inglesas orondas y purulentas preguntándose si les habría profanado el juju o no. Cuando Leti explique su viaje a Tailandia con su novio y enseñe (¡argh!) fotos de playas, fantaseemos con la idea de que el novio aprovechó un descuido de Leti para ir a que le empotrase una prostituta transexual. Ya veréis qué bien.

4. Invertid vuestras tardes en estudiaros el diccionario y leer muchos artículos de la Wikipedia. Y no porque el saber no ocupa lugar, no, sino con una finalidad mucho más práctica: convertirnos en el concursante perfecto de Pasapalabra. Si de verdad añoramos tanto las vacaciones, busquemos la manera de vivir en un veraneo perpetuo: el Gordo de Navidad no da para mandar a los jefes a tomar por donde amargan los pepinos, es más probable que venga Matt Bomer con los calzoncillos en la mano suplicándonos sexo inmisericorde que ser agraciado con un Euromillones, y el sueldo Nescafé tampoco nos sacará de nuestra vida de estrecheces, facturas y marcas blancas. Vayamos, pues, a lo práctico e intentemos llevarnos un bote de Pasapalabra.

5. Para acabar el día, volved a ver A dos metros bajo tierra. Y si sois tan insensatos como para no haberla visto todavía, empezad a hacerlo a la voz de ya. Esta obra maestra, la mejor serie de los dosmiles, es lo mejor que podemos ver para olvidarnos del horror que nos supone volver a la oficina. Gracias a la familia Fisher y sus innumerables disfuncionalidades podremos apreciar que nuestra vida instalada en la rutina no es la mierda que nos parece gracias al síndrome postvacacional y que todo podría ser muchísimo peor.

No os preocupéis, que todo se supera: incluso el mes de septiembre.

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