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Historias que emocionan: Cuando Víctor tuvo el peor posible de todos los destinos y finales posibles

Jueves 15 de Marzo de 2018 01:15
 

Historias que emocionan: Cuando Víctor tuvo el peor posible de todos los destinos y finales posibles

Víctor tenía 35 años, dos meses, tres días y cuatro horas cuando despertó de un dulce sueño la mañana de un 21 de noviembre, concretamente del año 2017.

Desde que naciera a finales de verano de 1982 su vida había sido un tópico constante, sin adrenalina ni emociones fuertes, una infancia donde nadie le hizo daño, una adolescencia no demasiado complicada y unos cuantos granos en la pubertad pero nada grave, incluso no sintió una experiencia de otro mundo cuando descubrió la sexualidad, todo fue normal y corriente para él.

Sin embargo, aquel día su monótona vida iba a cambiar para siempre de una manera u otra puesto que en su trabajo normal, sentado en su silla normal, con un ordenador normal recibió una inesperada llamada en su teléfono normal.

-Buenos días, ¿qué desea? -Preguntó Víctor con un tono monocorde y desganado.

-¿Es usted Víctor Martínez Gutiérrez? -Le dijo una dulce voz femenina.

-Sí, ¿qué desea?

-Nos preguntábamos si quería trabajar en Industrias Robot, ha sido escogido finalista en aquel concurso al que se presentó.

Una gran sonrisa se dibujó en el rostro de Víctor, habitualmente pétreo dada su continua falta de motivación de seguir adelante.

-¿Víctor, está usted ahí? -Preguntó la voz dulce femenina.

-¡Sí, sí, me encantaría! -Expresó Víctor cambiando el tono de voz hacia una entonación más eufórica.

-¡Vale, perfecto! Debe pasarse esta tarde sobre las cinco de la tarde, ya sabe usted la dirección.

Al acabar la llamada, el desganado pasó a ser un joven ilusionado que veía un futuro prometedor, por lo cual fue a pedirle a su jefe que le diese unas cuantas horas libres.

Su jefe, Don Andrés Martínez de Tena, de 58 años, cuatro meses, dos semanas y cinco días, por lo general solía ser gruñón que no dejaba a sus trabajadores ni siquiera respirar pero aquel día era también diferente para él por otros motivos que se explicarán más adelante, así que le concedió a nuestro protagonista esas horas.

Eran las cuatro y diecisiete minutos de la tarde cuando Víctor salió de la oficina y fue corriendo hacia la otra, tenía que llegar con antelación, no porque se lo hubiesen dicho, si no porque se había dejado llevar.

Él no se veía yendo rápido, es más, creía que el resto de mortales, caminando a plena luz del día viviendo sus normales y monótonas vidas, iban demasiado lento, sin aspiraciones, sin objetivos, sin deseos... Y eso le costó la vida.

Eran las cuatro y veintidos minutos de la tarde cuando Víctor, corriendo por el paso de peatones fue atropellado por un coche amarillo que fue algo teñido de rojo por la sangre, cayó al suelo y veintiocho segundos después murió a la edad de 35 años, dos meses, tres días, once horas y cincuenta y dos minutos, viéndose así no sólo su sueño truncado, también toda su vida con un triste y ridículo final.

¿Pero y si no hubiera ido hacia ese trabajo?

Al fin y al cabo, Víctor no dejaba de ser una persona normal y corriente con una vida normal y corriente, así que tenía miedo de estrellarse al aspirar a algo más con algo que podría hacerle perder el trabajo que ya tenía sin saber si le iban a escoger.

Llegaron las cinco de la tarde y ahí seguía, en su aburrida oficina, pero tenía 35 años, dos meses, tres días, doce horas y treinta y cinco minutos cuando Don Andrés Martínez de Tena propuso algo de lo más interesante.

-¡Vamos a poner acciones en Gestmusic! -Dijo Don Andrés expresando el motivo por el que aquel día estaba extrañamente contento.

-¿Y qué pasa por eso? -Preguntó Víctor, esta vez no con tono monocorde, si no extrañado.

-¡Que vamos a ganar pasta a costa de los triunfitos de OT, el mayor fenómeno social! -Exclamó Don Andrés con euforia mientras se limpiaba las lágrimas de emoción con billetes de 500 euros. -¡Vamos a ser todos ricos, pero tenéis que decirme si vais a ser accionistas o no!

Víctor se ofreció a ser accionista de los concursantes de 'Operación Triunfo' a raíz del éxito que iba a sacar gracias al programa, una importante suma económica que los participantes del popular reality nunca verían, así que se quedó hasta después del trabajo para hacer planes.

Y así fue, 103 días después el joven de 35 años veía crecer su sueldo de forma espectacular y sentía que todo había cambiado a mejor: empezó a vivir una vida con más lujos, una nueva casa con un suelo muy bonito, un coche de color rojo como la sangre y demás estupideces que tampoco necesitaba.

Realmente nuestro protagonista no era fan de 'Operación Triunfo', sólo había oído hablar de él en alguna calle y por eso ya creía que era un fenómeno social, sin embargo, en el momento que tomó aquella decisión no cayó en que el éxito de estos programas es efímero, así que las acciones se desplomaron y él se arruinó.

Ya no quedaba nada, no podía volver a su aburrida vida de antes pero no tenía dinero para mantener la de ahora, así que optó por aprovechar uno de sus caprichos que se había comprado: una buena pistola cargada de balas, se la puso en la sien derecha y mientras caían unas cuantas lágrimas decidió disparar, dejando así, a los 36 años, un mes, cuatro días, catorce horas y treinta y ocho minutos su bonito suelo del color de su coche.

¿Pero y si Víctor no hubiese dado acciones a 'Operación Triunfo'?

Fue una mala idea la suya pero a pesar de no conocer mucho el mundillo de este programa, Víctor en esta ocasión pensó que el éxito del programa sería efímero, así que decidió echarse para atrás y no poner su dinero en acciones que a la larga no tenían un buen futuro.

A las seis de la tarde el hombre salió, a su hora de siempre y decidió volver a casa cogiendo el mismo tren de siempre que le llevaría de nuevo a su hogar.

Pero una vez después de salir de aquel transporte y volviendo ya a su hogar se encontró por el camino a una preciosa joven llamada Julia, de 28 años, siete meses, dos semanas y cuatro días, de una belleza que te dejaba atrapado al instante. Aquella bella mujer no podía cargar con varias bolsas y Víctor se acercó a ella:

-¿Necesita usted ayuda? -Preguntó con un tono elegante que no le salía del todo bien puesto que no acostumbraba a utilizarlo.

-Sí, me vendría de perlas ahora mismo. -Dijo aquella inocente y dulce mujer.

-Déjame ayudarte.

Él la acompañó a ella e incluso subió a su casa, obviamente por puro interés para intentar cortejarla, puesto que la belleza de la joven mujer, rubia y de ojos verdes le había cautivado. Una vez dentro de allí ella le agradeció su ayuda.

-Muchísimas gracias por ayudarme, buen hombre.

-No es para tanto... -Respondió Víctor intentando hacerse el interesante.

-¿Le apetece algo para beber?

-¡Mira, eso estaría bien!

La joven trajo dos copas de vino pero fingiendo un accidente se resbaló y manchó la camisa de él.

-¡Ay, perdón!

-No pasa nada.

-Déjame lavarte esa camisa, que ha sido culpa mía.

-No hace falta...

-Por favor, déjame...

-Bueno, si insistes...

Víctor se desabrochó uno a uno los botones de la camisa dejando así su torso al descubierto provocando que aumentase la temperatura del ambiente.

-Bueno, aquí tiene su copa... -Dijo ella, poniendo tono interesante también.

-Deseando probarla... La copa de vino también. -Dijo él haciendo evidente lo que buscaba.

Víctor probó el vino y de golpe empezó a sangrarle la boca.

-¿Qué me has hecho? -Preguntó completamente preocupado.

Lo que él no sabía es que Julia pertenecía a una secta misándrica que buscaba la muerte de cualquier hombre y le había envenenado con el vino.

-¡Estoy limpiando este mundo de cucarachas, que me querías violar! ¡Muerte a los hombres, el mundo será de las mujeres! -Gritó Julia reivindicando su misandría. -¡Y viva el feminismo! -Y reivindicando su falso feminismo.

En esta ocasión Víctor cayó al suelo agonizando por el dolor que le estaba provocando el veneno hasta que al final cayó y dejó de respirar quedando su cadáver con sangre n la boca, descamisado y con los ojos abiertos a los 35 años, dos meses, tres días y diecisiete horas.

¿Pero y si Víctor hubiese pasado de Julia?

A los 35 años sigue sin ser tarde para mucha gente el tener dudas sobre su sexualidad, en realidad Víctor era un homosexual que quería sentirse heterosexual, por eso no disfrutó de su pérdida de su virginidad. Julia era muy guapa y quería acostarse con ella para seguir sintiéndose como tal, pero a su vez tenía muchas dudas, así que en estas circunstancias cuando la vio aunque se quedó embobado ante su belleza, decidió seguir adelante su camino y no ayudarla.

Y volvió a casa tras la que sólo había sido otra aburrida jornada laboral normal, sin mucho que contar, reflexionando lo vacía que era su vida sin nadie a su lado.

Recordó entonces una web que le había recomendado un amigo suyo que sólo quería gastarle una broma pesada, que decía que encontraría gente maravillosa con la que hablar pero que acabaría siendo, sin duda alguna, un destino peor que cualquiera de las tres muertes que había tenido en realidades alternativas.

El joven, a la desesperada, intentando buscar una experiencia nueva decidió registrarse en FormulaTV, una web que, además, confirmaría su homosexualidad. Y así el pobre hombre tenía sólo 35 años, dos meses, tres semanas y veinte horas cuando firmó una sentencia peor que la muerte.

Víctor se fue a dormir aquella noche creyendo que a partir de ahora su vida sería diferente y a la mañana siguiente empezó a comentar en aquella maligna web.

Sin embargo, no encontró la felicidad, sólo a un tal Leinad, de su misma edad, hablando de un reality protagonizado por gente casi veinte años más joven que él, a una matyguerra mostrándose hater, a un terrorinplanet de aliado de ella, a un anti haciéndose la víctima una vez más porque la gente se metía con Cepeda, a un tal mark hablando en un idioma que ni Dios entiende, a un Dani con tres íes que no sabía ni escribir su nombre, a un galeo que se dedicaba a alabar a un actor que ni era actor, sólo un soso monocorde, a un tal Forever que hacía chistes sin gracia y a un tal Null que creía ser guay pero quedando continuamente en ridículo.

Y así fue como el pobre Víctor por no querer enfrentarse a ninguna de las oportunidades que se le presentaron aquel fatídico 21 de noviembre de 2017, acabó teniendo el más cruel y lamentable de los destinos, tener que soportar a los usuarios de FormulaTV.

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