
El pasado 19 de abril se estrenó en La 1 esta serie, una comedia dramática familiar con mensaje reivindicativo para el prime time de la principal cadena pública, que ha cumplido en audiencia sin alardes y con una preocupante tendencia a la baja y que da para un análisis sobre el estado de la ficción en abierto y qué tipo de series se tienen que hacer.

Esperanza (una acertada Mariona Terés) ha cometido muchos errores en su vida, pero durante el tiempo que estuvo en la cárcel se sacó una oposición para poder dar clases en la escuela pública, en el lugar donde empezó su historia: el colegio Barrio Esperanza, donde ella fue cuando era una niña.
Una escuela de barrio cualquiera donde, entre todos, luchan para sacarla adelante frente a los recortes y la precariedad de la educación pública donde muchos niños viven en familias con problemas que apenas dan para tener techo y comida en casa.
A través de la comedia y el drama ligero y suave, tratan de visibilizar diferentes realidades donde en muchas está dando por saco el insoportable pero divertido jefe del AMPA interpretado con gran encanto por Juan Vinuesa.
Todo con un reparto más que solvente de profesores y trabajadores del colegio en el que destacan nombres como Ana Jara, Mariano Peña o el director Alejo Sauras entre otros. Así como un entrañable Carlos Librado "Nene" como el interés romántico de la protagonista y la siempre defendible presencia de Carmen Balagué.
Así que con 'Barrio Esperanza', TVE y Globomedia aciertan al poner sobre la mesa temas como la redención y la lucha por sobrevivir de la gente de origen humilde, algo muy importante y, sobre todo, muy acertado en la televisión pública. ¿El problema entonces?
Una serie de otra época

No se puede decir que 'Barrio Esperanza' sea una mala serie... Pero tampoco que sea buena. No se puede decir que haya sido un fracaso... Pero tampoco un éxito.
'Barrio Esperanza' ha sido un intento de TVE de recuperar el espíritu de las series familiares de los 2000 y es que, el problema, tal vez el producto se diluya por tratar de ser algo que no tiene encaje en la televisión actual.
A ratos la serie es bastante divertida, pero en otros momentos su humor queda algo anticuado y casposo, lleno de chistes fáciles, así como en su parte dramática se excede de azúcar y también de moralina en lo social.
Lo más mortal del producto es su exagerada duración de más de 75 minutos por episodio, ¡siendo una comedia! La ficción sufre tratando de llenar el capítulo entero y rellena y rellena y rellena para cumplir con el tiempo establecido.
Podría decirse que si estuviéramos en 2006, 'Barrio Esperanza' sería una serie estupenda pero se ha quedado en esa época y no se ha adaptado al contexto televisivo actual.
Y en un contexto donde TVE parece haber abandonado bastante las series españolas, que haya sido la primera en cuatro meses, ésa la ha dejado en un lugar bastante más complicado por desgracia, si bien no es culpa de sus creadores ni mucho menos.
Con 1.023.000 espectadores y un 10,9% de media, cierra su ciclo como la segunda serie más vista de la temporada, sólo por detrás del gran éxito que fue 'Ena'. Su tendencia a la baja complica su renovación, si bien se ha despedido con la mitad de como llegó, es cierto que hasta el final ha sido una de las series más vistas de la temporada y no desentona con el estado actual del prime time de La 1.
'Barrio Esperanza' tiene el corazón en el lugar adecuado pero es víctima de sus tópicos y excesos. Una ficción no memorable pero sí con cierto encanto, lejos de la matrícula de honor pero dentro del aprobado. Es hora de dejar atrás algunas cosas, pero de seguir queriendo crear conciencia.
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