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OT, el protagonista

Sábado 8 de Diciembre de 2018 15:22
 

Año 2016. OT estaba tumbado en el sofá contemplando una estantería llena de discos de oro y collages de sus fans. Escuchaba un cassette de Bisbal ya casi rallado mientras se preguntaba cuál sería el próximo reto de Pilar Rubio en el Hormiguero. En la pared colgaban ocho retratos: el primero de Rosa, el último de Nahuel. “¿Y qué será de Nahuel?”. En un impulso, OT se levantó del sofá y se acercó al cuarto retrato, el de Sergio Rivero, y en un susurro le dijo “tell me cuando, cuando, cuando”.

De pronto, sin haberlo siquiera imaginado, la tele de OT se encendió y allí la vio a ella. Rosa caminaba por el plató vacío, mirando los cables y acariciando la barandilla de las escaleras. Pronto aparecieron Àngel y Nina. ¡Ostras, hasta Juan Camus!. Sus chicos preferidos en pantalla.

Y tan pronto se apagó la tele el viejo VAIO de OT emitió un sonido. Tenía un nuevo mail. El primero en mucho tiempo. “OT, soy Televisión Española. Saca el taco de pegatinas, empezamos los castings de nuevo”.

OT se quitó los leggins de Batuka, se enfundó unos jeans y empezó a recorrer España persiguiendo su sueño de nuevo. Se cruzó con jóvenes que jamás le habían visto y les escuchó cantar canciones que no conocía. “¿Encajará esta música en el Caribe Mix?” se preguntó. Tenía dudas y mucha incertidumbre, pero no se deprimió. Se descargó Twitter, Youtube y hasta el Shootr. Aprendió a usar las redes hasta que se convirtió en el mejor. Y cuando estuvo seguro de sí mismo empezó la fiesta de nuevo.

Volvió a llenar sus estanterías de pancartas y discos de Oro. Se suscribió a Spotify y empezó a Twittear como un loco. En poco tiempo volvió a nombrar a una Reina e incluso a su consorte. Volvió a firmar discos a granel, a irse de viaje por Europa, a llenar páginas de periódicos y horas de radio. Esta vez hasta los cantantes de siempre le querían. Se comprometió con su entorno, se volvió reivindicativo, luminoso, estaba más guapo que nunca.

Sin acusar el cansancio siguió la fiesta durante un año entero. Sacó singles, discos y libros. Llenó photocalls y kilómetros y kilómetros de Twitter. Por llenar, llenó hasta el Sant Jordi, el Bernabéu y el Teatro Real. Y sin apenas descansar, volvió a sacar el taco de pegatinas. Retomó su búsqueda de talento y cuando lo encontró le abrió las puertas de su casa.

El 19 de septiembre de 2018, aunque agotado por todo lo vivido, encendió las luces de su nuevo plató. Estaba más preparado que nunca. Quemó la noche. Se fue de fiesta rodeado de caras nuevas y con una multitud que lo aplaudía. Agrandó el escenario, invitó a más público y logró sonar a la perfección. Afinó, y sorprendió. Bordó su regreso y se fue a dormir feliz.

Sin embargo, al día siguiente despertó con un malestar inusual. Sería la resaca. Sintió el cansancio acumulado de un año de locura y cuando miró a los nuevos le parecieron extraños. Reivindicativos pero evidentes, emocionados pero vacíos, encerrados en una escuela pero con la mente fuera de ella.

Entre los aplausos comenzó a escuchar algún pitido e incluso abucheos escritos con elegancia. Vio cómo la multitud cada día se hacía un poco más pequeña. Se tambaleó ligeramente y dudó, hasta que se enfadó consigo mismo. Se revolvió y se agitó, se reveló. Y cuando se agotó de luchar contra su realidad se miró en el espejo, se aceptó y volvió a comenzar de nuevo.

Aprendió a sortear polémicas e indignaciones con elegancia y un punto de pasotismo. Miró hacia atrás y se dio cuenta de que la fiesta vivida no se repetiría, así que mejor centrarse en la fiesta por vivir. Se olvidó de las habladurías e hizo florecer el talento. Avanzó por el tiempo con sencillez y honestidad, sin pretenderse nada pero confiando en él. Descubrió que el éxito era algo ajeno a su voluntad, impredecible, incontrolable e imposible de buscar. Se recordó tumbado en aquel sofá y se dijo a sí mismo “¡shhhhh!, esto vamos a disfrutarlo”.

Y así se acercó al final de su año. Centrado en su academia e intentando no pensar más allá de la siguiente canción. Se reconoció rodeado de increíbles talentos y les comenzó a querer. No sabía qué les esperaría cuando volvieses a su casa, pero sabía que ahora eran mejores. Habían aprendido que no hay éxito sin trabajo, y que el triunfo sólo podrían encontrarlo en la propia música.

El 7 de diciembre de 2018, poco antes del cierre final, se fue de fiesta con los suyos. Había gente mirándolos por la ventana, pero no les prestaba atención. Ahora sí, estaba disfrutando del presente. Si tenía que volver al sofá, al menos lo haría con nuevos recuerdos. Y mientras tanto, hasta que se apaguen las luces “descansen y tiren pa’ dentro”.

Todo lo que el mundo tiene que aprender de OT

Viernes 24 de Noviembre de 2017 23:00
 

Son las 9:00 de la noche y estoy sentado en el sofá viendo como el mundo se cae por el informativo. Decido apagar la tele, abrir YouTube y unirme a las 12.257 personas que están siguiendo el directo de Operación Triunfo. Hace ya un mes que tengo una cosa clara: El mundo tiene muchas cosas que aprender de OT. Me encuentro con tres chicos escuchando reggaeton en una salita rodeados de micrófonos. A ellos les suele gustar más el indie, pero esta noche tenían ganas de bailar. Están felices porque han recibido las llamadas de sus familias, y no tienen ganas de ocultarlo. Y de eso, de no ocultarse, va esta edición de OT. 

En OT se puede llorar de alegría porque tu mejor amiga ha recibido una llamada de sus padres, aunque no sepas si llegará la tuya. Le puedes componer canciones a la chica que te gusta, y cantárselas mirándola a los ojos. En OT puedes perder el móvil durante cinco días y ni siquiera echarlo de menos. Puedes abrazar y besar a tus amigos, seas del sexo que seas y sean del sexo que sean. En OT puedes llorar de rabia porque estás harta de estar enfadada con el mundo, y puedes pedirle a alguien que te ayude para dejarlo de estar. Puedes amar a Salvador Sobral y a Britney Spears a partes iguales, porque cada uno es precioso a su manera. En OT puedes pedir consejos y prestarlos sin que te los pidan. Y bailar mal, mientras no dejes de hacerlo. 

En OT tu novio puede llevar bragas, y ya está, no hay más preguntas. Puedes emocionarte escuchando a un alumno cantar, sin que el resto se sienta celoso. Y cabrearte con ellos, no porque quieras ir de profe malo, sino porque te enfada que no aprovechen su potencial. En OT puedes exigir muchas cosas, pero lo primero que se te exige es que seas tú, sin paliativos. Y frente al millón de razones que tienes para dejar de luchar por tus sueños, te agarras a la única que importa de verdad: tu ilusión por conseguirlos.

Se ha cortado la emisión, y he vuelto a encender la tele. En este rato parece que el mundo no ha mejorado en nada. Hablan de otro caso de machismo entre jóvenes, el enésimo del año. Y aunque en el reportaje no me den motivos para sonreír, recuerdo a un chico que se paseaba por la academia con la palabra “feminist” estampada en la camiseta. Y me reafirmo, los feministas somos muchos más, y también se tiene que hablar de nosotros.

Han hecho falta solo 16 concursantes para demostrarle al mundo que los millennials no somos una generación perdida, sino más bien todo lo contrario. Un mes para convencernos de que podemos transformar el mundo y dejarlo mejor de lo que nos lo encontramos. Porque frente a aquellos cuatro que hacen bullying, hay 16 valientes que protegen a los demás. Y tras aquellos 3 homófonos machistas, hay 16 amando en libertad, y dejando que los otros amen. 

Y mientras ellos piensan en cómo irán las cosas por fuera, nosotros pedimos que estén allí dentro unas semanas más. Porque ese adentro suyo es mucho mejor que este afuera nuestro. Y porque este mundo todavía tiene mucho que aprender de su academia. 

Las 4 claves del éxito de 'los Gipsy Kings'

Viernes 21 de Abril de 2017 16:18
 

Más de 1,5 millones de espectadores y un share que duplica la media de su canal. Los Gipsy Kings han logrado afianzarse en el prime time de Cuatro, manteniendo la tendencia al alza durante sus 3 temporadas. Sus majestades gitanas han logrado trasladarnos a los orígenes del Cuatro callejero y transgresor tanto en forma como en contenido.

No hay duda de que el docu-reality tiene todos los elementos para triunfar:

1. El hilo argumental

Lejos de seguir el día a día de 5 familias gitanas, los Gipsy Kings tiene un hilo argumental propio que lleva a sus protagonistas a situaciones inverosímiles. Una vuelta alrededor del mundo, un implante capilar o una pedida de mano, incluyendo un escape deshonroso y una carroza del orgullo gay.

Los reyes gitanos las ven de todos los tipos, y nos abren las puertas de sus casas con generosidad hasta en los momentos más difíciles. Hemos visto atónitos y con cierta pena la desolación de los Montoya ante el escape de la primogénita con su novio. Y no pena por la honra de la familia, si no por la cara de nerviosismo y hartazgo de la chica. Sólo ha quedado escondida, como cada temporada, la misteriosa prueba del pañuelo, un elemento ya indiscutible de cualquier reality gitano que se precie .

2. El humor como bandera

Los Gipsy Kings es un programa de humor sin pretensiones de reflejar la realidad de ningún colectivo. La risa es la única constante que persigue e incentiva a través de un montaje rápido y muy trabajado. El programa se recrea en las frases de sus majestades. Del ya mítico "¿Cómo un profesional del pelo es calvo?" al entusiasta "Somos las reinas del brilli cueri". El tono se mantiene incluso en momentos narrativamente complejos, donde el espectador puede sufrir de una fuerte disonancia sentimental: lo que vemos quiere hacernos reír, pero también nos indigna profundamente.

Pese a esto, el programa no tarda en regresar al humor más descarado, pasando de la historia más intensa a la más sórdida en cuestión de segundos sin dar espacio a la reflexión. El humor es su bandera y la ondea a toda costa.

3. La breve pero efectiva narración

Es tan excelente como discreta. Su aportación es tan perfecta que ni si quiera nos damos cuenta de que está. Cómo un buen cámara, una buena edición de sonido o un buen montaje. Tete Delgado pone voz a las peripecias de los gipsys con brevedad y determinación, de una forma entusiasta y arrolladora. Su voz nos recibe con un espectacular "¡Ya están aquí los gipsy kings!" y nos acompaña durante el programa manteniendo el ritmo siempre en alto.

Tete pone la guinda del pastel, quitándole hierro a los asuntos más peliagudos y pensando en voz alta, como lo haríamos los espectadores. El programa ha prescindido inteligentemente del presentador de cuerpo entero, que sólo enlentecería el vertiginoso ritmo con planos innecesarios.

4. El casting

Y como no, gran parte del éxito está en el casting, con cinco familias incombustibles y auténticas. Los Montoya, con Saray a la cabeza, nos han traído los entresijos de barrio, los enredos familiares y el encanto descontrolado de las tres mil. Saray se ha convertido en una de las protagonistas de la temporada por su contundencia y pasionalidad.

Los Jiménez han sido los abanderados de la ternura y la inocencia, envueltos en problemas que ni ellos mismos esperaban. Desde el diseño de una muñeca para la Rebe hasta las clases de baile de la Susi. Naturalidad y frescura por encima de todo.

Las Salazar han puesto el brillo, el desparpajo y el buen rollo, dejando a su paso perlas que serán repetidas en múltiples programas de zapping. Las gitanas empresarias han sufrido por los implantes capilares que iban a dejar tonto al patriarca, han reeducado a su perro y han llenado el orgullo gay de cuero y brillo dorado. Esperemos que a Toby le diesen su pollo a la sidra en el hotel canino.

Los Maya han tenido una participación testimonial, acompañados de un crossover desternillante con Los Jiménez. No hubiésemos querido perdernos la profesionalidad de la Salvadora ante la parsimonia y el relajo del padre de la Susi "que cuando no come, duerme".

Y finalmente los Fernández Navarro, en mi opinión la familia más prescindible del programa. Su vuelta al mundo y el choque cultural que han vivido nos ha dejado momentos divertidos, pero son con diferencia la familia más impostada y artificial. Comprenden el lenguaje televisivo y tratan de explotarlo, perdiendo naturalidad y restando encanto al formato. Un solo plano de Noemí nos ha dado más que todos los vídeos de Mariano juntos.

Y antes de parpadear, este ojo tiene que dejar constancia la fina línea que separa el humor de la estigmatización, que ciertamente está presente en el reality. Desde aquí, todo el respeto a las asociaciones gitanas que se han pronunciado en contra de la imagen que se da de la comunidad. Creo, eso sí, que el formato no pretende en ningún caso reflejar una realidad objetiva. Más allá de eso, se auto reconoce sesgado y juega con el espectador a la exageración. Veremos por qué derroteros nos llevan en las próximas temporadas.

La Voz España: Mucho duende y poco flow

Lunes 17 de Abril de 2017 11:08
 

La adaptación española de The Voice llegó a España el 19 de Septiembre de 2012 para arrasar en audiencias con una media del 34% de cuota y más de 5 millones de espectadores. El formato supuso la vuelta de los talents de canto para grandes masas, tras la más discreta emisión de "El Número 1".

Su principal atractivo fue sin duda el cuarteto de coaches: David Bisbal, Rosario, Malú y Melendi. Los cuatro se convirtieron de forma acertada en el pilar del formato, siendo más protagonistas que los propios concursantes, como venía sucediendo en el resto de países. Y es que, le pese a quien le pese, la Voz no es un programa de nuevos talentos. Durante las actuaciones de los participantes los coaches se llevan gran parte de los planos, con sus comentarios y reacciones (incluso con sus armonías sobre los propios concursantes, como acostumbra a hacer David). El almeriense deja claro, eso sí, que es una auténtico prodigio de la canción - un monstruo de los de verdad - como diría su compañera.

Pese a esto, los formatos musicales si tienen un impacto en la cultura musical y afectan de manera relevante a la industria. Pese a tener legiones de fans antes del concurso, Malú se convirtió en un auténtico fenómeno de masas tras su estreno en la Voz. Llegó incluso a ser la primera artista en llenar 4 veces el Palacio de los Deportes de Madrid el pasado año, algo que no había conseguido ningún artista nacional ni internacional anteriormente. Por su parte, Rosario ha conseguido labrarse un nombre propio entre adultos y niños, y sus canciones han vuelto a sonar con fuerza en la radio musical española.

Por este motivo, los directores y productores de la Voz, así como la cadena, deberían trabajar para que el programa sirva de plataforma para todos géneros musicales. Y aquí es donde el programa de Boomerang falla de forma sistemática. ¿Dónde está el Rock, el Indie y el Reggae? ¿Por qué no apostar por el Country, el Blues o la música electrónica? Incluso, ¿qué hay del reggeaton y el electro latino?, que copan de manera continua las listas de números uno musicales en España.

El Flamenco y la Copla son seguro una parte fundamental de la música española y deben estar presentes en este tipo shows, pero en la Voz se encuentran indudablemente sobrerrepresentados. Sólo hace falta ver la foto grupal de coaches y asesores en la actual edición de la Voz Kids: todos ellos de origen andaluz (aunque Rosario y Orozco nacidos en Madrid y Barcelona respectivamente), y lo que es más importante, todos ellos cantantes próximos al pop flamenco, a los que Spotify identifica como "aristas similares".

Y no quiero pecar de prejuicioso. De hecho, yo también me "parto la camisa" cuando veo cantar a los gemelos, o a Pedro el cordobés por India Martínez. Entiéndase mi análisis: Un show como La Voz podría buscar un grupo de coaches geográfica y musicalmente más variado, como el de la primera edición, que incluya artistas del Norte y otros más alternativos (sean de donde sean).

La estrategia no les sale tan mal a nivel de audiencias, pues es precisamente en Andalucía dónde La Voz genera más seguimiento, algo importante teniendo en cuenta que es la región más poblada de nuestro país. Es aquí donde entra en juego el balance entre el interés comercial y la búsqueda de un formato más diverso, que ayude a vertebrar otros estilos de música a lo largo y ancho de la península. ¿Por qué no apostar por artistas como Leyva, Amaral, cantantes de grupos como Love of Lesbian o Dorian, o incluso otros con más historia y conocidos por varias generaciones como Alaska o McLan? No dejaría de ser curioso ver a cualquiera de ellos sentado en la silla de coach, asesorados por Guillem de Manel, Russian Red o Silvia Pérez Cruz, y rescatando voces que hoy en día no pasan por falta de "duende". Si ellos estarían dispuestos a participar o no es otro debate.

La Voz España: Mucho duende y poco flow

Este Ojo está convencido de que un cambio así gustaría desde Noia hasta Cartagena, pero las nuevas noticias no reman a favor de mi causa. En la próxima edición adulta del formato Pablo López pasará a unirse al grupo de coaches. En mi humilde opinión, y con todos los respetos hacia Pablo, un error de estrategia por ser un perfil ya visto hasta la saciedad. De todas formas, toda la suerte del mundo al equipo y a Pablo en su nueva aventura, ¡y que viva la música!

Velvet in love

Jueves 22 de Diciembre de 2016 12:41
 

Más de 4 millones de espectadores permanecieron pegados al televisor para despedir la que se ha sido, sin duda, la serie del año en España. Tras 4 temporadas Velvet cierra sus puertas en su momento más álgido, dejando a los fans con ganas de más. En un evento televisivo histórico con casi 15 minutos de emisión en directo, los espectadores pudieron vivir un cierre de telón único que mantuvo a los fans en vilo.

La experiencia fue todavía más completa en la web de Antena 3, con la emisión del plató en 360º desde minutos antes del inicio del directo. Y así, este Ojo pudo ver al increíble Asier Etxeandia corretear frente al perchero nervioso antes de que se iniciase la emisión, como un si hubiese una mirilla por la que observar los camerinos. El espectáculo técnico y artístico fue brutal, con actores entregados y una emoción que traspasaba la pantalla. El evento superó a la trama en sí misma, que quedó relegada a un segundo plano. No había duda de que la historia acabaría en boda y fuegos artificiales, con todas las ovejas junto a sus parejas.

De hecho, los últimos giros de la trama con Rita fueron innecesarios y desconcertantes. Posiblemente se cometió aquí el mayor error del episodio, privando al espectador de ver a Cecilia Freire en todo su esplendor. Pese al giro dramático que el personaje ha tomado esta temporada, en la memoria del espectador quedará siempre la Rita risueña y gruñona que nos enamoró ya en el capítulo uno. Los fans de Velvet merecían una despedida a la altura, acompañados de la Rita que les conquistó. Su último capítulo fue en cambio frío, secundario y entorpecedor, muy lejos de lo que el espectador (y Cecilia) merecían.

Y este ojo quiere aprovechar para lanzar un órdago por Paula Echevarría, que pese a todas las críticas recibidas a los inicios ha hecho un trabajo colosal como Ana Rivera. El personaje ha evolucionado como ningún otro en la pantalla, ganando seguridad y siendo cada vez una Ana más creíble y cercana. Paula ha arrastrado el peso argumental de las 4 temporadas de Velvet con éxito, siendo el pilar de la serie en ausencia de Miguel Ángel y compartiendo todo tipo de registros con el espectador. Para este Ojo, hubiese merecido también un Ondas.

Velvet cierra (de momento) sus puertas, y este Ojo espera que para siempre. Quizás es demasiado arriesgado estirar una historia que en este momento ha sido cerrada de forma perfecta. "Segundas partes nunca fueron buenas", o al menos no tan buenas como las primeras, y seguro que Bambú tiene ideas suficientes para hacer nuevas series a la altura de Velvet.

Se acabaron los bailes en la azotea, las copas en el Pausa y las riñas de de la Riva, pero se queda algo más importante: la confirmación del talento que existe entre los creadores de ficción de nuestro país. Velvet es fruto de la increíble evolución que la ficción televisiva ha vivido de la mano de distintas cadenas y productoras. Esperemos que lo que venga esté, al menos, a su altura.

¡Hasta siempre Velvets!

Paquita Salas underground

Domingo 25 de Septiembre de 2016 15:23
 

El pasado Julio Flooxer estrenó Paquita Salas, la serie de Javier Calvo y Javier Ambrossi que ha revolucionado las redes sociales. ¡Y no es para menos! "Los Javis" han vuelto a saltarse las pautas de lo convencional para crear arte en un formato con el que el público no esta todavía familiarizado. Paquita ha logrado llevar a Internet contenidos de una calidad poco habitual en esta plataforma, y generar una comunidad de fans que nada tiene que envidiar a la de producciones mayores. Paquita es ya una webserie de culto para muchos, que transmite en cada escena la sensibilidad y la emoción propia de todo lo que tocan los Javis.

Brays Efe ha construido magistralmente a una diva cañí de la televisión a cuatro tercios, venida a menos con resignación y anclada en "aquellos maravillosos años" de la televisión de los 90. Viene de la época "en la que Belinda Washington y Miriam Díaz Aroca lo presentaban todo" como él mismo describe; con la mecha de Terelu en la cabeza y un e-mail que no termina de entender. Brays recoge con naturalidad la esencia de la maruja, la mujer de traje chaqueta, sin llevarla al ridículo ni a la parodia. Es tan natural en su forma de vestir, de hablar y de moverse que parece imposible que Paquita no exista de verdad. Su interpretación traspasa la cuarta pared, nos saca de la ficción, y hace que Paquita deja de ser una serie para ser un docushow en sí misma.

Paquita Salas underground

Los Javis han conseguido crear piezas únicas de televisión (o de neotelevisión) que merecen ser vistas en bucle. La realidad del personaje queda reflejada en cada frase, desde un escueto "es mu mala sal, yo la estoy dejando también" al aplaudido "paquit, @, y la @ es la A, ¿entiendes?". Sin olvidarnos de la lágrima incipiente que muchos notaron al final del primer capítulo, con ese "Tu vas a estar guapísima siempre" y una emocionante Macarena García abrazada a nuestra nueva heroína, Paquita.

El éxito social de Paquita Salas no deja de levantar dudas acerca de la rentabilidad de este tipo de contenidos, en una plataforma que Atresmedia reconoce poco rentable como negocio. Pero recuperando la intención comercial de este blog, tenemos que reafirmarnos en que Atresmedia está haciendo lo correcto con Flooxer, y de la mano de los mejores. La televisión no sólo va a cambiar, sino que ya ha cambiado, e invertir en Internet es invertir en lo que mañana será la base del negocio de la televisión. Javier Calvo y Javier Ambrossi están escribiendo en Flooxer las primeras líneas de algo que dará mucho que hablar en el futuro. Toda nueva aventura comercial requiere esfuerzos que no dan resultados a la primera, pero que generan algo muchos más valioso en el mercado, conocimiento, know-how, aprendizaje por prueba y error que lleva a la redefinición de las formas y los hábitos de consumo.

GH17: La oportunidad perdida

Jueves 7 de Julio de 2016 14:26
 

El 29 de mayo este ojo amanecía con una de las noticias televisivas del año, tras 15 ediciones Mercedes Milá dejaba 'Gran Hermano' y Telecinco lo confiaba a Jorge Javier Vázquez. Poco queda por decir del enorme trabajo de Mercedes al frente del programa, al que ha dotado de una magia que no existe en las ediciones de otros países. Con inteligencia, respeto por los participantes y amor por el formato ha llevado a muchos a quererlo y esperarlo con ilusión.

Afortunadamente, Gran Hermano es un buque demasiado grande como para depender sólo de su capitán, pero ¿ha sido acertada la elección de Jorge Javier Vázquez? Su experiencia la frente de realities puede hacernos pensar que si, pero precisamente por eso la respuesta es "No". Fichar a JJ no es solo un error de casting, sino una oportunidad perdida para hacer crecer el formato.

Mercedes Mila llegó a GH en el año 2000 cuando parecía la menos indicada. Con una dilatada trayectoria periodística, alejada del entretenimiento puro, pocos podían prever el éxito. Y la formula funcionó. Si Mercedes creía en GH, algo tendría que tener el programa más allá de lo obvio. Y Jorge Javier es precisamente la elección más obvia de todas, la menos adecuada para el programa, la más previsible y la menos atractiva.

Ya sabemos que será de Gran Hermano porque a JJ ya nos lo sabemos de memoria. Nadie duda de su profesionalidad, de que es uno de los artífices de la nueva televisión (su "fast TV"), de los nuevos códigos y de una formula de éxito ya casi perenne en nuestra pantalla. Decir que su elección es errónea no es quitarle méritos ni confianza, sino pedir más, reclamar la sorpresa que busca el espectador de GH, pensar que hemos perdido la oportunidad de conocer donde llevaría al buque un 'capitán' inesperado. Escoger a JJ es un error porque ahora podíamos arriesgar para redescubrirlo todo.

Posiblemente el fallo de Mediaset ha sido no entender que el espectador de GH es diferente al de Sálvame e incluso al de Supervivientes. Ni mejor ni pero, pero si diferente. GH es para muchos una burbuja de la que se habla en otros programas, pero con la que no se interactúa. De ahí viene, quizás, la idea del encierro. Para muchos es incluso raro ver a los concursantes fuera de Guadalix, de robinsones o viceversos, porque les hemos querido desde dentro de la casa, a través de la mirilla. Como cuando te encuentrabas al amigo de campamentos en Febrero, con otra gente y la bufanda al cuello, y te parece que en verano él no era así, y que prefieres recordarlo de aquella manera.

Mercedes Milá tiene razón en algo, lo único imprescindible es amar el formato, y ese requisito se cumple. Pero porque no amarlo de otra manera. Poner frente a la casa a alguien "virgen", sin experiencia en realities, incluso sin haber sido un fan incondicional de GH pero con curiosidad por descubrirlo y hacerlo suyo. Alguien con ganas de probar a hacer algo distinto, que pueda acompañar al espectador en esta nueva etapa, quizás sumar nuevos adeptos y también despedir a otros, pero capaz de crear algo que no conocemos todavía.

Cuando este ojo vivía en Canadá, un profesor le enseñó una técnica maravillosa para crear. "¡Apunta las ideas más locas, las más absurdas, de las que todos se reirían! Posiblemente entre todas ellas, haya una genial". Probemos con GH y su presentador/a... Veamos: Pepa Bueno, ¿Francino?, Mariló, Ana Rosa, ¡Ana Pastor!, ¿Esperanza Gracia? ¡Luján!, Cintora, Miguel Ángel Revilla... Joaquin Reyes, Eva Hache, Isabel Jiménez, ¿fichamos a Risto? ¡Uri Sabat! ¿cómo esta el contrato de Susanna Griso con Antena 3? ¿Pareja de presentadores como en Israel?

Locas todas, imposibles muchas, quien sabe si quizás alguna acertada.

Y tu, ¿cuál es tu idea loca y genial para redescubrir GH?

Por qué Silvia Abril debe ganar 'TCMS 4'

Lunes 28 de Diciembre de 2015 00:58
 

El éxito de 'Tu Cara Me Suena 4' en el prime time del Viernes es sin duda una de las noticias televisivas de este 2015 que ya llega a su fin. En su regreso a Antena 3 ha conseguido usurpar el trono a 'Sálvame Deluxe' y demostrar que el entretenimiento de calidad puede competir de frente con el corazón que hasta ahora reinaba en esta franja. Tras varios intentos como 'Me resbala' y 'Los Viernes al Show', Antena 3 ha arriesgado con un formato ya consolidado que acusó d un ligero desgaste en sus últimas ediciones. Con una media del 22,05% de share – 2 puntos superior a la anterior edición de adultos- 'Tu cara me suena 4' sienta un precedente para la cadena en la noche del Viernes que tiene el reto de mantener con nuevos formatos.

Pero más allá de los datos de audiencia, 'TCMS 4' es ya una edición para el recuerdo entre los seguidores del programa por el enorme acierto de casting. Si bien ha habido mejoras significativas en grafismos y escenografía, han sido los nuevos concursantes los responsables de reinventar y revitalizar un formato ya conocido para el público. Y en esta tarea debemos hacer una mención especial a la estrella cómica de la edición: Silvia Abril. Pese a que su talento en este campo ya era bien conocido, 'Tu Cara Me Suena' ha regalado a Silvia el contexto perfecto para improvisar en un formato que va más allá de lo musical o interpretativo. El programa ha descubierto un carisma escénico escondido en sus otros proyectos en televisión, como 'Las Noticias de las 2' o 'La que se Avecina', en la que su gracia improvisada quedaba tapada por guiones y teleprompters. Como algunos de sus compañeros de ficción afirmaban hoy en entrevistas para este portal, lo mejor de Silvia sucedía tras el "corten", en las pausas del rodaje, cuando el guion dejaba de guiar a la actriz.

Por este motivo, no nos queda más que iniciar una campaña para convertir a Silvia Abril en la próxima ganadora de 'Tu Cara Me Suena'. A efectos formales, Silvia es de los primeros por la cola en cuanto a canto e imitación se refiere pero, ¿a caso los concursantes han sido seleccionados por sus capacidades vocales o interpretativas? Si fuese así, Ruth Lorenzo y Edu Soto no tendrían rival en la competición; especialmente la murciana, que nos ha regalado actuaciones majestuosas desde Tina Turner a Sinead O'Connor, pasando por Montserrat Caballé o Lady Gaga. Pero el triunfo de Ruth, además de no perseguido, resultaría demasiado repetitivo y obvio para una edición que pretende romper los esquemas de lo ya visto anteriormente. De ganar Silvia Abril, se colocaría a los cómicos de 'Tu Cara' en el lugar que se merecen tras 4 ediciones amenizando entreactos de la mano de Santiago Segura, Arturo Valls o Llum Barrera.

Dado que a nivel de imitaciones después de Roko ya no hay nada, el programa debería explotar las otras facetas de su éxito y premiarlas como es debido. Desde que una perfecta Nancy Sinatra pronunciase aquel "You keep saying you got something for me" en la primera gala de 'TCMS 2' supimos que los imitadores del programa tendrían que trabajar muy duro para sorprendernos de igual manera en el futuro. Y si bien lo siguen haciendo, no resultan tan novedosos como las caras, tartazos, revolcones, salidas de tono, miradas y voces de Silvia antes, durante y después de sus actuaciones.

En 'Tu Cara Me Suena' Silvia es a la comedia lo que Roko fue a las imitaciones, y como tal debe ser recompensada. Si bien en esta edición todos los concursantes merecen una especial mención, Silvia se lleva la palma entre todos ellos. Así, merece la pena retrasar por un año la llegada de un concursante masculino al podio del programa para dar la victoria a los otros causantes de su éxito, los que cantan sin saber para hacernos reír a sabiendas.

De la ficción española a Bambú

Domingo 6 de Septiembre de 2015 13:55
 

Las series son a la televisión lo que las fotografías a nuestra infancia, pasado el tiempo quedan gravadas en nuestra memoria, como las canciones que escuchabas en el coche de camino al pueblo antes de comprarte el Discman. Muchos nacimos entre médicos de familia, crecimos con compañeros, aprendimos física (y también química) internados en alguna parte, reímos intentando conocer a su madre y nos las vimos para dejar de estar perdidos en una isla paralela. Las series acaban pero se quedan en alguna parte, alimentando ideas para las que vienen después. Es así desde que se inventaron, lo sé por mi abuela y por Curro Jiménez.

La ficción española, como el cine, tiene a sus enemigos en casa. La comparación con las series internacionales ha sido siempre difícil, y las plataformas digitales la han hecho más evidente que nunca. Paco León dijo en una entrevista hace un tiempo que en Estados Unidos "se pueden hacer series para pelirrojos gays que tengan un bulldog, y aun así las vería mucha gente" (o algo muy parecido). Y no creo que haya descripción más acertada. Hacer ficción es caro y arriesgado, y aquí parecemos pocos para renunciar a una porción del pastel.

Pero como en tantas otras cosas, hace falta un poco de genialidad para romper la norma establecida. En el 2007 se fundó en España Bambú Producciones, con el objetivo firme de sorprender e innovar en el terreno audiovisual, y mal que pese, dicho y hecho. Bambú ha sabido conjugar como nadie las limitaciones de un mercado pequeño con la apuesta por un producto de calidad, diferente y con buena factura. En solo 8 años coleccionan títulos como 'Gran Hotel', 'Hispania' o 'Bajo Sospecha, que con mayor o menor éxito en audiencias, han supuesto un avance importante a nivel creativo y técnico.

Destacan especialmente en el género histórico, con platós a la altura de la ficción de época británica y un trabajo exquisito en el vestuario. La calidad técnica de sus series es de alabar, así como la música, casi icónica en ficciones como Velvet. A esto debe sumarse un gran esfuerzo de casting, e incluso de dramatización, pues son muchos los actores que no han despegado interpretativamente hasta pasar por Bambú. La productora, dirigida por Ramón Campos, es sin duda una baza segura para Atresmedia y la cadena ha sabido explotarla comercialmente, emplazando productos de una manera magistral. Y es que tras ver el Product Placement de Coca-Cola en Velvet se puede volver a confiar en la efectividad de este formato publicitario.

Su relación con Televisión Española ha sido menos productiva a nivel de audiencias, pero no se debe pasar por alto. Tras 'Gran Reserva' y su precuela 'Gran Reserva: el Origen', la cadena pública ha vuelto a confiar en ellos las tardes de la 1. Pese a la gran calidad de 'Seis Hermanas', es difícil atraer a un público ya asentado en la ficción de la sobremesa de Antena 3. Aún así, 'Seis Hermanas' es posiblemente el producto más ambicioso de la ficción en day time, con una fotografía y factura poco habituales en las series diarias.

Por supuesto, hay muchas otras productoras y profesionales que han contribuido al crecimiento de la ficción nacional con productos de gran calidad. Entre ellos, 100 balas y 'El Príncipe', 'El Ministerio del Tiempo' o la apuesta carcelaria de Globomedia ('Vis a Vis'), que ha superado las críticas de plagio iniciales y ha obtenido el apoyo y reconocimiento del público.

Pero el cambio en la ficción nacional al que ha contribuido Bambú es incuestionable. Sus series cuentan con una audiencia fiel y las cadenas han confiado en ellos para competir contra programas con gran seguimiento como 'La Voz'. Han coproducido la primera ficción española con la BBC, rodada íntegramente en inglés, y trabajan ya en una nueva división de entretenimiento con la que diversificar su catálogo y explorar nuevas posibilidades creativas. Posiblemente lo mejor de Bambú está todavía por venir.

Guiño,

Ojo (@en16_9)

El gran hito de la Sexta, una marca de rigor

Jueves 3 de Septiembre de 2015 12:29
 

Crear una marca con valor es sin duda uno de los retos de cualquier profesional en un mercado competitivo. La marca, como conjunto de significados, es una imagen abstracta que transmite en un impacto una gran cantidad de información, valores, ideas y sensaciones. Casi 4 años después de la fusión de Antena 3 y la Sexta, podemos afirmar con contundencia que el Grupo ha sabido mantener la independencia de la marca la Sexta, y hacerla evolucionar hasta convertirla en una de las mejor definidas de nuestro panorama audiovisual.

Observando la línea editorial de Antena 3, era difícil imaginar que laSexta pudiese mantener su independencia informativa y su marca más ligada a la izquierda. Aún así, como resultado de una gestión empresarial inteligente, Atresmedia no sólo no ha coartado este posicionamiento, sino que lo ha fomentado dando un protagonismo casi único a los programas informativos y debates.

El secreto está en la segmentación. ¿Qué sentido tiene absorber un canal como Cuatro, con un público objetivo distinto, si no se intenta conservarlo? Si entendemos cada canal de un grupo como una línea de producto distinta, cada una de estas líneas debe tratar de dirigirse a un target diferente, y evitar canibalizarse entre sí. La fusión de los informativos de Telecinco y Cuatro, que comparten incluso plató, supuso seguro un ahorro en costes y una centralidad editorial que ciertamente reduce riesgos. Eso sí, la receta perfecta no existe, y Mediaset ha acabado perjudicando la marca Noticias Cuatro, y perdiendo su capacidad para atraer a nuevas audiencias.

Posiblemente, uno de los mayores hitos de Atresmedia radica en la capacidad de entender laSexta como un conjunto, en el que muchos programas, con mayor o menor audiencia, contribuyen a construir una marca de rigor. LaSexta llena de noticias franjas en las que no tiene competencia en este campo, y se apuesta por horarios como el access, en los que hace años era impensable hablar de política. ¿Y que pasa si la nueva competencia hace bajar la audiencia de laSexta Noche?. Posiblemente nada. Puesto que laSexta noche no se concibe como un espacio para ocupar los sábados, sino como una pieza fundamental en la construcción de la marca, que alimenta de contenido el resto de la programación.

La cadena ha conseguido crear programas casi emblemáticos vinculándolos a rostros de referencia. Y es que hay quien no ve "El Intermedio" sino "a Wyoming", quién no ve "ARV" sino "a Ferreras", y quien no ve "Salvados" sino "a Évole". Llevó está formula también al entretenimiento con Eva Hache y el "El Club de la Comedia", a la que muchos echamos de menos (pues Alejandra es buena, pero Eva es con diferencia la mejor).

Sin duda la Sexta es ahora mismo la marca con mayor singularidad y definición de nuestra televisión. Cabe destacar el estilo unificado de su grafismo en muchos programas, con colores y formas afines, así como los increíbles platós con los que trabajan, los mejores de nuestras pantallas. Aún así, como todos los productos, tiene elementos que no gustan a todos. Por ejemplo, la apuesta por un perfil muy concreto de presentadoras en los informativos, que por repetitivo no sorprende. O "Jugones", un programa que más allá de su calidad o audiencia, no encaja con el look and feel de la cadena verde.

Sea como sea, el mérito de Atresmedia con laSexta es claro y evidente. Este lunes vuelve a la carga con los principales rostros del canal, en una temporada que seguro va a ser histórica por el ajetreo político que viene. Este ojo, sin duda, acudirá al 6 para enterarse de todo.

Guiño,

Ojo

Primeras impresiones de 'Trencadís' con Sandra Barneda

Miércoles 2 de Septiembre de 2015 13:14
 

Llegan aires nuevos a la televisión catalana, de la mano del indestructible tándem Mediaset-LaFábrica. Como catalán y amante del medio, es un placer ver como nuevos formatos comienzan a desarrollarse en canales privados y a competir con TV3, el buque insignia de la industria audiovisual en Catalunya. Sólo por esto, y con independencia de las valoraciones - mejores o peores - que se hagan de `Trencadís', su llegada a las pantallas es tremendamente positiva. 8tv ha permitido contrarrestar una línea editorial muy marcada en TV3, y hacer llegar a la televisión nuevas temáticas, ritmos, y formatos, que no podrían tener cabida en una televisión pública, y según muchas, casi gubernamental.

Mediaset y el Grupo Godo apuestan así por más de 8 horas de directo que abarcan diversos contenidos, desde el corazón y la televisión en 'Arucitys', a la política de '8 al día', pasando por la actualidad social del más joven 'Trencadís'. Aún así, falta mucho para poder ver asentado al programa de Barneda, que después de su estreno muestra muchas carencias a nivel técnico y de contenidos. La mala sonorización del público y las conexiones con una calidad más propia de Skype son los principales problemas, aunque también los de más fácil solución. La negativa a introducir contenidos políticos o corazón hace muy difícil imaginar como se va a desarrollar el programa en el futuro, y sobretodo, como va a plantar cara a Divendres, que cuenta a priori con unos ingredientes muy similares y ya asentados en la pantalla.

Ayer, la impecable Sandra Barneda condujo un programa difícil, con un guión desestructurado y unos enredadores que todavía no se están adaptando a la silla. Parecía difícil crear debate entorno a las campanadas de una iglesia o a una excursión por la montaña, y efectivamente lo era. Pero Barneda consiguió mágicamente llenar minutos de televisión vacíos sacando preguntas de dónde no las había, intentando definir los perfiles de les colaboradores. Como siempre, fue un placer verla en la televisión, entregada a un proyecto que ha supuesto un gran cambio en su carrera.

Y es que, a los que afirmaban que había sido "relegada a una televisión local" sólo queda decirles dos cosas: 1. Sandra Barneda sigue vinculada a Mediaset en distintos proyectos y 2. Han confiado en ella un proyecto ambicioso, que trata de irrumpir en un mercado de importante volumen que responde diferente a la oferta audiovisual. El desembarco de Mediaset en 8tv es de una naturaleza estratégica impecable. El grupo no sólo ha sabido entender las peculiaridades del merado catalán, sino que ha decido apostar por él, y no renunciar a un territorio que puede tener un gran impacto en su política comercial.

Para hacerlo, ha contado con un viejo compañero de viaje. El sello de la Fábrica es evidente, tanto en el plató como en el grafismo. Las mesas de Sálvame se sustituyeron por bancos, las caras de la pared por rombos y el naranja de los faldones por un amarillo chillón. Quizá la asociación nace de saber quién hay detrás del proyecto, pero de todos modos, nos recuerda que con un equipo como este detrás, `Trencadís' puede aprender de sus errores, renovarse y revitalizar las tardes catalanas, ocupando el hueco que Sálvame no consigue ganarse aquí.

Sobre este blog...

22 años, actor, consultor. Vivo desde muy pequeño entre bambalinas. // Twitter: @en16_9 // E-Mail: elojoen169@gmail.com
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