Ir a FORMULATV

El viaje hacia ninguna parte

Miércoles 2 de Septiembre de 2009 11:55
 

"La nada veraniega" podría ser un buen título para resumir lo acontecido hasta el momento en el verano televisivo, si no fuera por unos cuantos impresentables que han dado la nota en la "época" del sol.

Pero la vida televisiva es así de imcomprensible. Cuando las necesidades aprietan o la enfermedad se vueve majadera, sobran muchas de las iniciativas o pseudosabidurías de hoy, que en los buenos tiempos (no tan lejanos) fueron fundamentales para llenar de cierto estilo la farándula mediática.

Son muchas personas, alrededor del mundo de la televisión, que cada vez se alejan más de la búsqueda de lo intelectual y miran al mundo de frente aparentemente, pero sin nada que agradecerle. Son las llamados entusiastas de lo banal.

Este es un verano extraño. Posiblemente la crisis afecte más de lo normal y vaya más allá del terreno económico. Es posible que toda la opulencia televisiva se haya ido al garete, y no sólo porque cada vez haya más segmentación, si no porque cada vez se chocan más con la obsequiosidad barata. La actualidad informativa es también algo extraña. Deambula por la corrupción política, la violencia de género y la financiación autonómica. Claro que siempre hay tiempo para hacer escala en la llegada del hombre a la Luna. Los incendios propios de esta época y la Gripe A son el último disgusto. Eso sí siempre nos quedan las campañas publicitarias para que nos asombremos con lo bueno y con lo malo. Mientras la O.N.C.E. sigue innovandose a si mísma, los de una marca de detergente, nos hacen parecer más tontos de lo que somos y eso ya es difícil.

El viaje hacia ninguna parte
El viaje hacia ninguna parte
El viaje hacia ninguna parte

Pero a lo que íbamos. La televisión necesita un gran programa familiar, creativo o como se quiera llamar, que no nos haga mirar la tele, sino más bien mirar ver y admirar la televisión. Los españoles no ganamos tampoco nada haciéndonos las víctimas con la televisión que tenemos, ni lloriqueando de cara a Europa y al mundo, pero vemos que las iniciativas supuestamente emprendedoras de unas pocas cadenas van a dar la basura cada vez a mayor ritmo. Sin embargo, esas iniciativas adolecen de una máxima que siempre tiene que estar presente, calidad.

Como dijo en su día David Frost, la television es un invento que permite que estés entretenido en tu salon por gente que nunca tendrias en casa.

Por un lado, como viejo adicto a la mirada del rock más que el pop, me fascina que se discuta acaloradamente, inducidos por valores neoliberales a priori, sobre lo freak, sobre lo déspota, sobre la cultura social, sobre la cultura banal y otras tantas ranciedades populares del siglo de la pera; por el otro, me maravilla la facilidad de un personaje llamado Jorge Javier Vázquez para desviar la atención a cierto público ingenuo de la basura general y estructural, con su permanente mensaje bochornoso labial que llega a los súbditos de la caja tonta.

A parte de esto, mientras sigan existiendo informativos enfermos y tan obscenos como los del modelo español, con los de Piqueras y Lomana a la cabeza, hablar de telebasura española suena un poco a chiste.

Si "Salvame" fuese telebasura, ¿admitirían ese 1.500.000 aficionados públicamente su admiración por ese tan denominado término? Pues va ser que no. La telebasura no es mas que la televisión mal vista por todo el mundo, detractores y admiradores.

El viaje hacia ninguna parte

El viaje hacia ninguna parte

Todo esto resultaría más propio de una reflexión filosófica, de modo que Paolo Vasile y Jorge Javier Vázquez, que presenta ese programa inclasificable ya nombrado llamado 'Sálvame', nos seguirán hablando de que la ética está en las cifras. Por eso siempre he echado de menos una agencia de viajes en televisión que programe destinos durante las publicidades o los viajes virtuales, según el caso, que son, creo que por regla general, menos decepcionantes que ver a un banda de "demoledores" de la palabra, deambular, gesticular y maldecir en un plató de televisión.

Colón se empeñó en decir que Ámerica era Asia y murió mortificado porque todo el mundo lo contradijo. Pero por otro lado quizás nos enseñó a viajar con la imaginación que es más confortable y un poco más barato.

Comentarios

Necesitas ser usuario registrado de FormulaTV.com para comentar en este blog. Conéctate o haz clic aquí para registrarte