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Velvet: reencuentros apasionados y... ¡víboras al acecho!

Viernes 24 de Octubre de 2014 13:17
 

La segunda temporada de la que es actualmente la serie estrella de Antena3, Velvet, despegaba el pasado martes con un episodio de lo más jugoso y coral, desatándose en todos los sentidos. Si recordamos brevemente, la T1 finalizó con el enlace de Alberto y Cristina, ante el retorno de la madre de Alberto, Isabel, más decidida que nunca a recuperar a su hijo y un posible embarazo de Clara y Mateo, ante unas Galerías que están en juego sobre la mesa y la aparición de un príncipe caído casi del cielo para Ana, que se encuentra desolada ante los hechos.

Así, la reapertura de estas famosas Galerías, retomaban sus distintas historias con el regreso de luna de miel de los recién casados, aparentemente muy felices y amados. Todo el mundo les daba la bienvenida y los felicitaban, todo parecía andar correctamente hasta que en escena irrumpen dos personajes clave y que más van a dar que hablar, Enrique y Patricia. Alberto se encuentra con la sorpresa de que durante su estancia en Roma, su cuñado, quien resulta ser ahora el mayor accionista del negocio familiar, ha cerrado irrevocablemente un contrato con la aerolínea Airsa, para la que trabaja uno de los nuevos fichajes, Carlos (Peter Vives). Y no serán estas las únicas sorpresas para el recién casado, ya que uno de los primeros momentos de trifulca con su esposa, no tardan en aparecer: aquel bonito favor que le hizo Cristina a De la Riva, empujándolo a la calle y lejos de las Galerías.

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De manera que, de un plumazo, Alberto no sólo se ve con menor (o casi nulo) voz y voto para la toma de decisiones, sino que, además, Enrique ha tomado su puesto en las oficinas, siendo así totalmente desplazado de su puesto de trabajo. Por si fuera poco, su hermana Patricia es clave para determinar la decisión que ya había puesto en marcha el mandamás de los Otegui, y aunque parece que lamentándolo un poco, termina por caer en el saco roto de la avaricia, el afán de escalar posiciones, y también, siendo arrastrada por el morbo y esa peligrosísima atracción sexual que, estoy seguro, no desembocará en nada bueno cuando llegue a escena la que revolucionó en cuestión de horas, todo embrollo presente en las Galerías. Hablo efectivamente de Bárbara, la mujer de Enrique.

Y es que uno de esos encuentros pasionales que tuvieron lugar fue entre ellos dos, Enrique y Patricia, un fogoso acto sexual de lo más atrevido y explícito (el de Doña Blanca y Max tampoco se quedó atrás...) que, indudablemente, desafía al peligro de ser pillados, algo que por lo visto, les pone demasiado. Trama de lo más interesante porque puede arder Troya cuando explote. Esperemos que Patricia sea inteligente y sepa manipular la situación a su favor, porque me temo que al final será la más perjudicada.

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Pero sigamos porque en el episodio hubo mucha tela que cortar (nunca mejor dicho). Hablaba de Doña Blanca y Max . Ellos también tenían un asunto pendiente que no podía esperar demasiado. Estos dos tortolitos consumían su ardor y pasión en otro de los más explícitos encuentros que se dieron. Sensacional el momento "desmelene" de Aitana Sánchez Gijón, y destacable lo que este encuentro sexual significa: ambos inician, por fin, una relación sentimental y clandestina dentro de los talleres de las G.V, de la que mucho jugo también se va a poder sacar, pues debemos tener presente que estamos a principios de los años 60...

Por otra parte, y aludiendo así a las tramas más cómicas, tuvimos el placer de vivir el reencuentro más divertido y extraño de la noche de los alfileres. Sí, el de Rita y Pedro, que tras idas y venidas, siguen en las mismas. Pedro estaba totalmente decidido a confesarle su gran amor por ella (tanto que menuda Odisea se pega de vuelta...) y Rita, no vamos a negarlo, en el fondo estaba deseando que esa boca hablara cuanto antes, pero una vez más, el nuevo ligue de la costurera, Adolfo, se interponía entre ambos, y Pedro desilusionado, decantaba por callar, fingiendo así una buena relación con la madre de su hijo, en Alemania. Ello no evitó, sin embargo, que el fortísimo abrazo en el que se fundieron quede para los momentos más entrañables de Velvet.

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Pero si eso fue cómico, no menos divertido fue el desenredo a la pantomima que montaron Mateo-Clara-Ana-Alberto en el desenlace de la temporada pasada para arreglar lo que estuvo a punto de ser el final de las Galerías Velvet: el descubrimiento por parte de Cristina de toda la verdad sobre su inminente matrimonio. Cristina pillaba a Mateo besándose con Clara, que finalmente no estaba encinta (y cuya trama daba para que Mateo, de una vez por todas, le pidiera matrimonio, cosa que tampoco llega a suceder) y tiempo le faltó para ir corriendo a decírselo a Ana, quien supuestamente estaba deprimida por el fin de esa relación. El embrollo se desataba al dejar claro que fue ella, Ana, la que se había desenamorado y había puesto punto y final al noviazgo, en una clara indirecta hacia Alberto, allí presente. Por cierto que, Cristina llega a disculparse con Ana por el tremendo mal carácter, propio de su familia, que sacó contra ella el día de la boda, y le hace entrega de un "pequeño detalle" de la luna de miel. Cara de póker la de Ana.

Lo cierto es que no iba del todo mal desencaminada, porque la llegada del elegante e impecable piloto de la línea aérea Airsa, Carlos, sirvió para que entre ellos, entre Ana y él, surgiera un sentimiento que con el paso de los días, el buen trato, el cariño y la atención suficiente por parte de todo un caballero, creciera hasta desembocar en un bonito beso que daba el broche de oro al capítulo inicial de esta nueva tanda. ¿Terminarán formalizando esta relación? Los celos que desatará en Alberto, sin duda, serán de caballo... y nada fácil lo tendrá porque además de ser el novio ideal de la mujer que en realidad ama, es ahora también parte del negocio para el que están trabajando en ese intento de reflotar las Galerías.

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Otro de los platos fuertes que trae la temporada, es la irrupción de Isabel (Ángela Molina) en las vidas de estos personajes, en especial, en la de los Márquez. La confidente de Emilio, quien está a su lado para brindarle todo su apoyo, está totalmente decidida a recuperar lo que le arrebataron en el pasado: su hijo, Alberto. Y el primer paso ya está dado: Isabel se presentaba no sólo en la ceremonia nupcial, sino que además, pisaba las Galerías y se encontraba cara a cara, por primer vez en muchos años, con un hombre hecho y derecho al que un día portó en sus entrañas. Una escena muy conmovedora con su excelente interpretación, con esa gesticulación que sin necesidad de hablar, ya nos remueve de arriba a abajo. Increíble. Sin embargo, no le será nada fácil lograr su objetivo, ya no solo por las adversidades que se encuentre por el camino, sino porque lo más natural es que el día que Alberto conozca la verdad, su verdad, es que sienta rechazo (al menos de primeras). Seguiremos de cerca cómo avanza esta trama...

De modo que así se plantea el nuevo arco argumental de la segunda temporada de Velvet, ciertamente con un inicio muy ágil, dinámico, y dejándonos con la miel en los labios, pues el avance del 2x02 nos deja patidifusos, y para muestra, un botón: Gloria le enseña la carta que Enrique escribió antes de suicidarse a su hija Patricia, en la que que queda revelada la verdad sobre el origen de los Márquez, de ella misma y de Alberto. Y por otro lado, Isabel se enfrentará a Doña Gloria en su propia casa. Dos momentos que prometen ser muy, pero que muy, grandes.

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