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Frases cómicas de "Los Hombres de Paco", capítulo 5x18, "Amores improbables"

Martes 2 de Junio de 2009 01:59
 

Inauguro en esta sección, en el blog de Formula TV, a partir de esta semana, la exposición de aquellas frases que más risa hayan podido suscitar en los teleespectadores que seguimos semana tras semana la serie de televisión Los Hombres de Paco, frases a las que se denominara como frases cómicas Por otro lado, y mirando hacia el lado más emotivo de la serie, irán expuestas las frases que hayan causado más tristeza, más drama, que hayan removido más sentimientos en el público, las tituladas frases dramáticas

Las frases memorables, este es el nombre que reciben los recopilatorios de frases cómicas y dramáticas de la serie de "Los Hombres de Paco". En esta primera semana de exposición de frases en el blog, toca exponer las cómicas del capítulo 97 de "Los Hombres de Paco", titulado "Amores improbables". En las frases memorables, se expondrán primeramente las frases cómicas, con un artículo destinado a ellas, y después las dramáticas, que irán expuestas en un artículo aparte, para diferenciarlas de una forma más concreta, e intentar que no resulte engorroso acceder a unas u otras. Procedo a continuación, a exponer las cómicas.

La siguiente escena tiene lugar en el baño de la casa de Paco, en donde están reunidos este, Mariano, Povedilla y el mafioso italiano, que lo tienen retenido allí a la espera de saber qué hacer con él, ya que ningún policía podía saber que lo tenían detenido o los mafiosos matarían a Nelson... Paco se encontraba dándole cucharadas de puré al mafioso en aquel momento, mientras Mariano taladraba la pared, Povedilla estaba intranquilo observándolo todo...

Povedilla: Ca-caballeros, esto-esto-esto-esto, de verdad, esto es demencial, eh, demen- , tenemos retenido si-sin orden judicial, sin-sin a-a-a-a un-a un-a un mafioso. Con-con perdón, eh (le dice al mafioso, que está sentado en el suelo, mientras Paco está dándole de comer) Y a- y a Nelson secuestrado por sus compinches, si es que-que-que esta gente te arrebanan los... (hizo un gesto con las manos señalándose sus partes íntimas)y te los pone aquí a... (realizó un gesto con la mano como si estuviera comiendo alguna clase de alimento)

Paco: Pa-pa-pa-pa-pa-Povedilla, déjate de gilipolleces, coño con los huevos

Mariano: Joder... (dice cuando deja de taladrar, por culpa de que el hueco que estaba haciendo llegó hasta el otro lado, en una pared de la casa de Sara) Me ha llegado hasta el otro lado

Paco: Córtate, coño, que-que lo va a oír Don Lorenzo, joder

Mariano: Déjame el taco, Povedilla. Tu suegro se ha ido ya fijo, Paco (mira su reloj en la muñeca de su mano), son más de las 9. ¿Y la gente esta por qué no llama? (cuando está a punto de aporrear con un martillo el taco que le dejó Povedilla en el tornillo de la pared) Oye, ¿tu gente por qué no llama? (dirigiéndose al mafioso) ¿Eh? (empieza a dar golpes suaves con el martillo para encajar el tornillo, mientras que a su vez, se oyen unos golpes en la puerta, de alguien llamando. Es Don Lorenzo)

Don Lorenzo: ¡Paco! ¡Paco! (repitió, en vista de que no habló nadie allí dentro)

Paco: ¿Qué?

Don Lorenzo: ¡Que-que-que la- que la otra taza del baño que-que... se ha vuelto a atascar y... está al ras! ¡Que me estoy yendo, chico!

Paco: E-e-e-e... (intentando encontrar las palabras apropiadas en un momento tan tenso como aquel pero no lo conseguía)

Don Lorenzo: ¿M-m-me abres?

Paco: A la bañera, a la bañera (decía en voz susurrante a los demás, evitando que Don Lorenzo le oyera), venga, coño

Don Lorenzo: ¡Paco!

Paco: Pa-pase usted, ya, Don Lorenzo (tras que todos se metieran en la bañera, corrieran la cortina, abrieran el grifo, y Paco se quitara la camiseta para disimular que se estaba bañando), ya puede, es que estaba...

Don Lorenzo: Te alisan los huevos, macho (se fue a sentar inmediatamente a la taza del water a hacer sus necesidades...)

Justo a continuación de la anterior escena tiene lugar la siguiente, con Don Lorenzo en el baño de la casa de Paco, con este, Mariano, Povedilla y el mafioso italiano (al que Mariano tapaba la boca para que no gritara) refugiados en la bañera, estando disimulando Paco una ducha...

Paco: ¿Y..., Don Lorenzo, qué... qué hace usted aún aquí, no se le va a hacer tarde?

Don Lorenzo: No, estoy regular, ¿sabes?, parece que tengo... un poquito de fiebre... Yo creo que... creo que no... no voy a ir hoy a comisaría. No... (desanimado, se levantó de la taza del water y se dirigió a la salida del baño) Me... me parece que me voy a quedar, vamos, me voy a quedar en casita (Don Lorenzo salió del baño y cerró la puerta, hecho por el cual los demás pudieron salir de su escondite)

Paco: Este tío hay que sacarlo de aquí, coño, llevarlo a un-un piso franco

Mariano: Sí, sí, claro, eso, o-o vamos (Mariano le entregó una pistola a Paco para que este mantuviera a raya al mafioso y no intentara hacerse el héroe) a comisaría, eh, entregamos un albarán y decimos que tenemos secuestrado a un rehén y que estamos negociando con la mafia, ¿no, Paco? (cogió una argolla de una caja de herramientas del suelo y la empezó a colocar en la pared en la cual Mariano había metido el tornillo)

Povedilla: ¿Se-se-se ha mojado usted los pies? (dirigiéndose al mafioso) Traiga, traiga, que... le quito los zapatos, que se ha calao usted vivo también. Ahí (dijo tras quitarle uno de los zapatos al mafioso y guardárselo de su mano) El otro (repitió la operación con el otro pie)

Mariano: Dame las llaves (refiriéndose a llaves de una esposa, dirigiéndose a Paco, el cual le entregó las susodichas llaves)

Povedilla: No se preocupe... Señores. Señores, vamos a acabar los tres en la cárcel, los tres, en la cárcel. Bueno, y... (Mariano le puso las esposas al mafioso en las manos, alrededor de la argolla, para que si intentase escapar, no pudiese) Y-y Nelson en-en-en-en un pilar de la M-40. Con uuun-un traje de cemento. Bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, bueno y por no hablar de Don Lorenzo, que a Don Lorenzo lo vamos a tener aquí otra vez en 2 minutos, porque la... la diarrea ácida esta que tiene, vamos, no hay más que olerla. 2 minutos.

Mariano: Pues este no caga aquí más. Este no caga más en esta casa. (cogió un martillo de la caja de herramientas) O se va a un hotel de motu propio... o se compra una bacicalga ("bacicalga" o una palabra similar usó, no sé exactamente cuál fue la que dijo)

Povedilla: ¡No,no,no,no,no, sub-inspector...! (en vista de que Mariano levantaba el martillo, tanto él como Paco intentaron frenarle, puesto que iba a destrozar el water a martillazos, pero no se lo pudieron impedir, y acabó cargándoselo)

En el bar de los Cachis, Curtis mantiene una conversación con Pepa y Silvia, en la que les dice que sabe que siguen estando juntas y que lo comprende, al decir esto último, Pepa y Silvia se quedan sorprendidas, puesto que se esperaban una reacción negativa de Curtis, no una positiva como presentó en esta ocasión. De esta manera, Curtis continúa la conversación con la pareja de chicas...

Leo: Ensaladita por aquí... (trayéndoles el pedido que había realizado Curtis) Si necesitas algo más Curtis, ya sabes, ¿vale?

Curtis: Gracias, guapa. Sólo os pido una cosa. (aquí dirigiéndose ya hacia Pepa y Silvia) No me excluyáis. Digo yo... (coge un trozo de comida con el tenedor y se lo lleva a la boca) Si vais a seguir manteniendo relaciones íntimas, joder, permitid que me una. Si es necesario... pasar previamente por una fase... llamésmola mixta..., pues se pasa y punto, coño, pero yo quiero estar ahí, yo quiero estar ahí. Y ahora si no tenéis nada más yo es todo lo que quería deciros (Silvia y Pepa, de lo alucinadas que están ante la proposición de Curtis, no dicen absolutamente nada, y se quedan mirando la una a la otra, perplejas) ¿Nos vemos en comisaría, Pep? (y le da un beso en los morros) Chicas, comeros la ensalada que está de muerte (Silvia sonríe a Curtis, intentando disimular su sorpresa)

En casa de Paco, Mariano intenta sacar de la casa el water estropeado por él mismo, arrastrándolo con una toalla por debajo. Paco mientras tanto, mantiene una conversación con Don Lorenzo en el salón, que anda bastante preocupado por su salud, ya que al parecer tiene delirios de fiebre...

Paco: Venga, Don Lorenzo, por dios, no sea usted niño chico, hombre, que no tiene fiebre, que como mucho decimillas, decimillas nada más (Don Lorenzo tiene puesto un termómetro en la boca para tomarse la temperatura corporal, en busca de la prueba que le indique que realmente tiene fiebre)

Don Lorenzo: Paco, ¿cómo decimillas?, escúchame (iba a empezar a hablar cuando Mariano, arrastrando el water, le interrumpió)

Mariano: No se lo va a creer, Don Lorenzo... Mire (mostrándole el estropicio causado en el water) Se ha caído el toallero que está en-encima de la taza... del water y lo ha partido en dos

Don Lorenzo: ¿Cómo va a romper esto un toallero? (en ese momento llamaron a la puerta de la entrada de la casa, o más bien lo disimuló Povedilla, para atraer a Paco y Mariano con un gesto de la mano a que se dirigieran hacia él. Parecía que tenía algo importante que decirles) O eso de decir que tengo decimillas unos cojones, voy a hacer 37 (Paco, Mariano y Povedilla se dirigieron a la cocina para que no les escuchara Don Lorenzo, y acto seguido Povedilla sacó un papel del bolsillo y comentó su contenido a Paco y Mariano)

Povedilla: He sacado esto de-de la web de la Interpol, nu-nuestro rehén, mm, es un asesino, es un-es un- es un... maníaco confeso. In-in-inpalatore, eh (costándole pronunciar esta palabra en italiano), ¿por qué un hombre tiene la-la fea costumbre de meterle una estaca por la escotilla de... popa a sus víctimas? Sí, cui-cuidao , y e-este-este-este es el moderao, eh (se hallaba Mariano inmiscuido en la lectura del documento mencionado por Povedilla y Paco un tanto tenso escuchando las palabras de Povedilla mientras le echaba un vistazo al documento también) Porque... il capo, ¿sabes?, el que tiene a Nelson, es muchísimo más sanguinario. Y además, aquí pone (señalando el docmento) que esos son-son los dos... uña y carne, los dos (haciendo un gesto con los dedos, chocándoselos mútuamente con los de la otra mano)

Mariano: Bueno, pues-pues cojonudo. Cojonudo, o sea que sean uña y carne nos viene de puta madre, Paco, mientras que nosotros le tengamos... a Nelson no le va a pasar nada (Don Lorenzo empezó a toser desaforadamente durante unos instantes) Ese tío es nuestro as en la manga, bueno, nuestro as, es nuestra puta baraja, Paco

Paco: ¿Baraja, pero qué baraja, Mariano, coño? ,que tenemos un empalador ahí puerta... (se vió obligado a interrumpirse ante los tremendos quejidos de Don Lorenzo, que denotaban un claro malestar suyo) puerta con puerta con mi niña, coño. Y Nelson en manos de unos psicópatas, coño, dios... (a punto estuvo de llevarse el pañuelo a la boca en señal de angustia, pero esta vez se contuvo y se llevó las manos a la cabeza. Aitor llegó a la casa en ese momento, con alguna clase de objeto envuelto en un mantel azul)

Aitor: Aquí están, Mariano. (dejando el objeto envuelto en la mesa de la cocina) ¿Hay noticias de Nelson, han llamado ya? (Mariano destapó el mantel y había en su interior una jaula con ratas dentro, ante lo que uno de los presentes profirió un grito, y prácticamente todos muecas de asco, menos Mariano y Aitor, que ya sabían de la existencia de las ratas)

Paco: Joder, ¿ratas, Mariano, ratas para qué?

Mariano: Para, para atar... Venga, Povedilla, cógelas y vámonos para allá

Povedilla: ¿Que la coja yo...?(Povedilla le entregó el documento que contenía la información sobre el mafioso italiano a Aitor, cogió la jaula con las ratas envolviéndola de nuevo en el mantel azul para que Don Lorenzo no se diera cuenta de su existencia, y la trasladaron...) Ay, que asco, que asco, que asco, que asco, que asco (mientras cogía la jaula para su traslado)

Povedilla, Paco y Mariano ponen trampas para ratones por toda la casa, mientras Don Lorenzo anda durmiendo prácticamente al lado suyo, con una protección en los ojos contra la luz. Este plan lo hacían, probablemente, para evitar una posible escapada del mafioso...

Povedilla: Voy corriendo al bar a por... a por grullé, que el elemental se ha terminado (nada más salir Povedilla de la casa, Paco pilló una trampa de ratones en su mano por error, y sintió por un momento un dolor bastante fuerte. Soltó de pronto la trampa que sostenía en su mano y Mariano se alarmó)

Mariano: Cuidado, Paco (con el estruendo que produjo la trampa al clavarse en la mano de Paco, no sé con seguridad lo que dijo Mariano en ese momento desgraciadamente...)

Paco: Se acabó, Mariano, se acabó. Te-tengo un empalador esposado a una argolla en mi bañera y estamos tú y yo como oligofrénicos poniendo cepos, cojones, en vez de estar salvándole el culo a Nelson, que es lo que tendríamos que estar haciendo. Se lo voy a contar a Don Lorenzo ahora mismo (Paco se levantó apresuradamente del suelo en donde estaba arrodillado poniendo trampas para ratones, también llamadas cepos, pero Mariano se puso delante suya para detener su paso hacia Don Lorenzo)

Mariano: S-s-s-sí-sí, ¿qué pasa si se lo cuentas a Don Lorenzo, eh? Ya verás lo pronto que manda un operativo a gran escala. Que esa gente son asesinos, coño, Paco, que no se andan con chiquitas... Que en cuanto vean la cabeza de un GEO, ejecutan a Nelson. Esto hay que hacerlo a pequeña escala, Paco, nosotros lo hemos metido aquí, pues nosotros lo sacamos. Y nuestra llave, está colgada de la argolla del baño (Povedilla regresa a la casa en ese momento portando lo que fue a buscar, el llamado grullé. Don Lorenzo se despierta al llegar Povedila y se levanta, con una mala cara en su rostro)

Don Lorenzo: Me voy... al baño...

Povedilla: Eh, a-a-a-al baño no, al baño no, Don Lorenzo, aquí, en el orinal, eh (y le tendió un urinario a Don Lorenzo, que rechazó con la mano ipsofacto)

Don Lorenzo: A su puñetero padre..., los santos cojones... Anormal, quite de en medio... Me voy... donde Sarita (poniéndose una bata encima del pijama, completamente desilusionado, no parecía de ánimos para nada)

En la casa de Paco, el mafioso italiano retenido en el baño andaba desesperado intentando liberarse de la argolla, a la que tenía atadas unas esposas, pero por mucho esfuerzo que hacía no lo conseguía. Por otro lado, parecía que el plan de Mariano de llenar de cepos toda la casa no había dado sus frutos...

Paco: Cojonudo, hemos dejado mi casa como un estercolero, ¿y para qué? Para nada

Mariano: Es que no... No hemos contado con el factor bagaje, Paco, que tu suegro ha pasado una post-guerra y-y claro, cuatro ratas pos pa tu suegro es que le dan igual, claro (Don Lorenzo regresa a casa, más activo de pronto)

Don Lorenzo: Me voy. Que me voy. Después de todo me he puesto bueno, me voy. Me-me-me voy a- me acompañará a comisaría, voy a cambiarme (eso de pedirle que le acompañaran a comisaría se lo decía a Povedilla)

Mariano: Do-Do-Don Lorenzo (frenándole, iba lanzado y casi no alcanza a hablarle a tiempo), eh..., cámbiese en mi habitación, vamos, en el cuarto de Sarita, es que el de Paco está manga por hombro, ¿sabe usted? (Don Lorenzo asintió con la cabeza y fue lo más pronto posible hacia el cuarto de Sara... El móvil de Mariano, en ese instante, empezó a sonar. Miró a ver de quien era la llamada...) Son ellos, Paco. (se refería a los mafiosos, los compañeros del que habían secuestrado) ¿Qué hago?

Paco: Cógelo, cojones, cógelo

Povedilla: Espere, espere, espere, pregúntele por Nelson, si está bien, si necesita algo, mmmm, una muda, una revistilla...

Paco: Sí (interrumpiendo a Povedilla, para permitirle a Mariano que cogiera el teléfono haciéndole un gesto, antes de que los mafiosos le colgaran)

Mariano: ¿Sí? Dígame. Ajá (respondiendo afirmativamente a la persona del otro lado, de la cual no podía oírse nada de lo que decía) Ajá. Ajá. Ajá. Muy bien (haciendo pausas para escuchar lo que le iban diciendo los mafiosos) Adiós. (colgó la llamada)

Paco: ¿Qué?

Mariano: Hemos quedado dentro de una hora y media para negociar

Paco: Mm (respondiéndole a Mariano de esta manera, como diciendo que lo había entendido. En ese momento se dirigió a Povedilla) Microcámaras y las escuchas, venga, vamos, Povedilla. (tras decirle esto, Povedilla marchó a realizar las peticiones que le asignó Paco) Vamos a detener a esos puñeteros mafiosos. Mafias a nosotros, je (se mostró confiado a la hora de decir estas palabras, pero segundos después adoptó una expresión de miedo en su rostro, de inseguridad)

Mariano y Paco acudieron a la reunión que concertaron con los mafiosos italianos, en busca de algún acuerdo para poder acabar con la agonía de Nelson y por lo tanto, rescatarle...

Paco: Y esta es mi mano derecha, el sub-inspector Moreno

Mariano: Mariano... (poniendo un acento italiano) Mariano Moreno (tendiéndole la mano al que parecía el líder de la banda), ¿mm? Como Mario Moreno Cantinflas, el suo compatriota, ¿verdad? Jaja...

Paco: Mariano, (carraspeó) Cantinflas.... era mexicano, no italiano, jejeje (riéndose disimuladamente delante de los mafiosos para que no se le notara un tono demasiado serio en sus palabras y los mafiosos no sospecharan)

Mariano: Ah

Paco: Es graciosi, eh...

Mariano: Un errore. Excusi

Mafioso: ¿Cómo está nuestro amigo Fabriccio?

Mariano: ¿El inpalatore? Bene, bene. ¿Cómo... cómo se dixe...? Perfectamenti, eh. Eh..., un día in pala qüí, otro in pala cosé, eh, esa... tratato a corpo de rexe. Eh..., feliche, feliche. Tan feliche que quiere quedarse... a vivir con nos... (Paco le hace un gesto con la mano como diciendo que espere, que no hable y Mariano le hace caso, no sin antes acabar la palabra...) otros

Paco: ¿Y... y nuestro hombre?

Mafioso: Agacheto... (pidiéndole algo a su hombre de confianza, que se hallaba al lado suyo. Este hombre le entregó una caja negra al mafioso y este, se la entregó a Paco)

Paco: ¿Qué es esto? (el mafioso le insistió mediante un gesto de la mano en que lo abriera para descubrirlo, así que Paco abrió la caja y dentro descubrió que había una especie de papel, papel que Mariano cogió. Resultaba ser una foto de Nelson mostrando un periódico, como reivindicando alguna especie de acto terrorista...)

Mafioso: ¿Corsilia? (o algo así les dice, se encuentra hablando en su idioma en ese momento, en italiano. Paco le hace un gesto con la mano como mostrándose de acuerdo con el mafioso. A continuación, el mafioso, en su idioma, le manda a traer algo a su compañero...)

La escena siguiente continúa directamente a la anterior, con los mafiosos y Mariano y Paco sentados en sendas sillas, negociando

Mafioso: ¿Qué bolete?

Mafioso 2: ¿Qué quieren? (les traduce el compañero del primer mafioso, puesto que Mariano y Paco se quedan sumidos en la incertidumbre)

Paco: Ah. (carraspea, con intención de hablar, pero Mariano se le adelanta)

Mariano: Di capo... a capo. El sueldo de... polisía di Caravinieri... es picoló (haciendo un gesto con la mano como señalando que era muy pequeño) No da para que tuta la familia... pueda comer... tortellini tutos los días... Y tuto... sabemos lo importante que es la familia, ¿verdad? (hizo un gesto con las manos, levantándolas, como resaltando que no podían comer sin dinero, ya que hacía como si estuviera comiendo algo con ambas manos) La famiglia es...

Paco: ...dinero (interrumpiendo a Mariano) Eso es lo que queremos..., dinero

Mafioso: ¿El que yo flitre?

Paco: Vuestro silencio... y nuestra protección. Si llegamos a un acuerdo... ni nosotros (y observó a Mariano buscando su complicidad) ni ningún compañero del cuerpo interferirá en... su negocio (el segundo mafioso, el que estaba al lado del aparente líder, le lanzó a Mariano un sobre, que al abrirlo Mariano, se encontró un buen montón de fajos de billetes de 500€ metidos en el interior)

Paco y Mariano, tras la reunión con los mafiosos, están a punto de llegar de vuelta a la casa del inspector Miranda. Se hallan en el patio de la corrala en aquel momento, mientras van caminando hacia la casa de Paco, subiendo las escaleras y avanzando por la corrala...

Mariano: Lo tenemos, Paco, lo tenemos todo, gra-grabado todo, imagen, sonido, todo

Paco: Por los pelos, porque has estado a punto de mandarlo todo a tomar por culo, coño, con eso del inpalatore, y ten cuidado con los 100.000€ que es prueba pericial (refiriéndose al dinero que había dentro del sobre que Mariano estaba llevando)

Mariano: Estoy llamando a Povedilla para que lo custodie pero no me lo coge, (se hallaba llamando con su móvil a Povedilla) voy a llamar a Rocamora. (marca el número de Rocamora y este sí atiende a la llamada de Mariano) Rocamora, escúchame, cagando leches pa casa de Paco, venga (colgó a Rocamora tras decirle esto)

Paco: Y cuando Nelson esté a salvo hablamos con Don Lorenzo para que proceda a detenerlos. Pero ahora lo más importante es garantizar la seguridad de Nelson hasta que lo canjeemos (saca las llaves y busca la que abre la puerta de entrada de la casa, puesto que ya habían llegado a la casa de Paco) ...por Fabriccio. (al abrir la puerta, Paco y Mariano se quedaron asombrados al ver el panorama, ya que estaba Fabriccio, el mafioso italiano al que tenían que proteger, muerto, ensartado en un trozo puntiagudo que sobresalía de la taza del water que había destrozado Mariano previamente con un martillo...)

Tras que Paco y Mariano descubrieran al mafioso muerto, los dos policías andan bastante nerviosos, intentando buscar una solución a aquel problema...

Mariano: Dios, Paco... Hay que llamar a una unidad médica, pero ya. Joder, dios...

Paco: Forense, Mariano, un médico forense es lo que necesitamos (ambos visiblemente preocupados cuando hablaban. Le sonó el móvil a Mariano en esos momentos que se vivían allí de tanta tensión...)

Mariano: El capo... (mirando de quien procedía la llamada en el móvil) Está llamando el capo, Paco... Joder...

Paco: Co-co-cógelo

Mariano: ¿Qué?

Paco: Cógelo, coño, cógelo, coge-cógelo,coge-

Mariano: ¿Pero cómo-cómo quieres que lo coja, Paco, qué quieres que le diga, eh, que el fraterno de la suatona está caput, qué quieres, que maten a Nelson, Paco?

Paco: Vale, tranq-tranquilo, tranquilo. Llaman para darnos una cifra, ¿no? Pues tú colúmpiate. Colúmpiate, tenemos que evitar cerrar el trato, porque si cerramos el trato después viene el intercambio de rehenes. Mariano, tienes que ganar tiempo..., eh, hasta que pensemos que hacer... para salvarle el culo a Nelson, ¿está claro? Ganar tiempo, ganar tiempo, ganar tiempo

Mariano: Vale (cogió el móvil, mostrándose ya más calmado, pero todavía un tanto nervioso) Sí. Ajá (no podía oírse a la persona del otro lado del móvil. Mariano iba respondiendo a lo que esta persona le iba diciendo) Ajá. Ajá. No, no, no, no. No, no, no, no, no, no, no, no. No, no. No, ni un... ni un medio por siento, ni un uno, ni un due (Paco le iba haciendo gestos de aprobación con los dedos pulgares de la mano, dándole su aprobación ante lo que estaba comentando, que iba bien por ese camino), ni un tre, ni un cuatre, ni un sinqüe (Paco le decía mediante gestos que siguiera sumando) Estábamos pensando en un 6 por siento. ¿Po-portutú? Sí, completi, tuto un 6 por siento, sí. No, consulti, consulti,... consulti...

En la siguiente escena, Mariano continúa conversando por móvil con el capo mafioso mediante el cual están pactando un trato. Paco mientras tanto, le observa nervioso, procurando mediante gestos que no cometa errores que le puedan llevar a cerrar el trato, ya que si querían salvar a Nelson, debían de posponer a toda costa el trato, y evitar cerrarlo en aquel momento...

Mariano: Sí. Ajá (no se podía oír a la persona que había al otro lado, y Mariano iba haciendo pausas para escuchar lo que le iban diciendo, para luego contestar en consecuencia) Ajá (se le ilumina el rostro) Bene. Bene, bene. Molto bene, me piache. Ajá, molto bene (hablaba en claro acento italiano)..., muy bien, eh, chao. Chao, arrivederchi (colgó la llamada al capo) Un 6%, Paco

Paco: No-no me lo puedo creer

Mariano: Ni yo (emocionado)

Paco: ¿Tu-tu eres gilipollas? ¿Q-q-q...? ¡Que lo que tenías que hacer es no cerrar el trato, coño, y ganar tiempo! Dios... (bastante alterado, no se esperaba que pudiera pasar algo así, y le entró un nerviosismo enorme) Joder... M... ¿Qué-qué-qué te han dicho más?

Mariano: Que quedamos mañana a las 10 y media de la mañana... Que llamarán antes para... para decirnos el sitio, coño, joder, no me he dado cuenta y he cerrado con un 6 con el buen trato que es... (se le veía intranquilo, no era capaz de calmarse, acababa de darse cuenta de su error)

Paco: Coño, ¿y qué les llevamos al intercambio, eh, un puto madelman, cojones? (se tropezó con el cadáver y estuvo a punto de irse al suelo, pero se equilibró apoyándose ligeramente en una pared a tiempo) En cuanto el capo vea... a su cuñado... a-al empalador empalado pues... Nelson está muerto (el timbre de la puerta sonó en ese instante, alertando a Paco y Mariano)

Mariano: Rocamora, Rocamora que viene a por el dinero... (dijo, dirigiéndose hacia la puerta por la que había tocado)

Paco: Corre, coño

Mariano: Rocamora, por la puerta de la cocina, que esta se ha atascado. Espera, que le doy una bolsa (dirigiéndose a Paco en estas últimas palabras, cogiendo una bolsa colgada en la pared y metiendo el sobre con el dinero en ella...)

Don Lorenzo y Aitor, en los Cachis, mantienen una conversación. Don Lorenzo quiere indagar en la vida de Aitor, al querer este último estar con Sara. Primeramente le pregunta de qué equipo de fútbol es, para ir entrando en calor...

Don Lorenzo: ¿Atletic?, no-no me jodas, no me jodas, ya-ya-ya vamos a empezar a tener problemas familiares, yo soy merengón (haciendo especial énfasis sobre la palabra "merengón")

Aitor: Joder... (quejándose de esta alusión de Don Lorenzo)

Don Lorenzo: Joder no, pe-pe-pe, y además desde los tiempos de Puskas. Puskas, Gento, Santa María, Amancio... Di Stefano, Don Alfredo, eso eran jugadores, con dos cojones. Con dos cojones, no esa pandilla... de gansos... engominaos. Ahí, todo el día, con... con el marketing metido en el culo. ¿Cómo era ese...,cómo se llama?, eh..., el... el ganso ese portugués, hombre

Aitor: Cristiano Ronaldo

Don Lorenzo: E-e-ese. Parece el-el-el-el puto novio de la barbie. (carraspeó antes de continuar) Escúchame una cosa, chaval (una camarera de los Cachis les sirvió a Don Lorenzo y Aitor lo que seguramente el comisario habría pedido, no se veía a Aitor con mucha ilusión de picar nada en aquel momento) E-e-en mis tiempos,... un jugador de fútbol... a las cinco de la tarde los domingos... se ponía las calzas (la camarera les llevó algo más a la mesa) cortas y se dejaba los huevos en el campo, con dos cojones. Eso es fútbol, con mayúscula (resaltó bastante la palabra "fútbol" al decirla, como hizo anteriormente con "merengón") Y no cosa de niñatos. Lo que pasa es que... ya... ni-ni-ni el fútbol... es lo que era (cogió un nacho de la mesa y le metió un bocado) Mm (le señaló con una mirada los nachos de la mesa y seguidamente miró a Aitor y le hizo un gesto con la cabeza. Aitor, captando el mensaje, negó con la cabeza, no quería picar nada) ¿Te parece que el fútbol es lo que era o no?

Aitor: No sé, supongo que no

Don Lorenzo: Por ejemplo... (echó la mirada hacia los pies de Aitor y este miró hacia abajo también, preguntándose hacia donde podía estar mirando Don Lorenzo exactamente) ¿cuánto tiempo hace que llevas... esos playeros?

Aitor: (se rió ante esta pregunta de Don Lorenzo) Pues yo que sé..., Don Lorenzo, no lo sé, pues-pues tendrán dos meses, tres meses

Don Lorenzo: Y te las vas a cambiar, claro (dando ya esto por hecho, argumentándolo en forma de afirmación en vez de forma de pregunta como soldría ser habitual en este tipo de casos) Claro, en mis tiempos... (continuó, ante el silencio de Aitor) los zapatos se cambiaban cuando... cuando saltaba la suela. Y si eso pasaba... tirabas de pegamento y medio, lo pegabas y ala, a seguir pa'lante. ¿Que-que se rompían de nuevo? Pues nada, lo remendaban, lo pegaban... y arrea que te pillo (cogió otro nacho y se lo comió, mientras lo masticaba y se lo tragaba continuó hablando, de forma que no pudo vocalizar del todo bien durante unos segundos) Ya nadie lleva zapatos al zapatero. Se los compran nuevos. ¿Sabes lo que te digo? (Aitor hizo un gesto asintiendo tímidamente, sin convicción, pero cambió de opinión y prefirió ser sincero y negó con la cabeza rectificando)

Aitor: No

Don Lorenzo: Aitor... Si mi nieta ahora va contigo es porque... lo de ella y Lucas se está... resquebrajando. Eso no... ya no. Y si ella... ha decidido comprarse unos zapatos... unos zapatos nuevos... no voy a ser yo quien... quien se lo impida. ¿Sabes por qué? Porque pienso que contigo puede empezar a andar... un camino nuevo. ¿Y por qué no? Maravilloso (sonrió a Aitor) ¿Te quedas a cenar?

Aitor: No (en un tono casi imperceptible)

Don Lorenzo: Sí, hombre, a lo mejor

Aitor: No (sonriendo a Don Lorenzo)

Don Lorenzo: Va, hombre. María (llamando a la camarera) Dos tequilitas reposados... (leyendo la carta del bar) y le vas a traer al jovenzano este...

En la casa de Paco, se encuentran este y Mariano en la habitación de Sara, intentando dejar al mafioso italiano muerto, Fabriccio, en unas condiciones en las que pensaran que estaba vivo. Le meten un libro en el pecho y le tapan con una camiseta para que el libro no se le note...

Paco: Mira que era fácil, eh, te dije colum-colúmpiate, colúmpiate y bien, y tú no, tu-tu-tuviste que cerrar el trato, ¿manda-manda huevos o no?

Mariano: Perdóname, Paco, ¿qué quieres, qué quieres que haga, eh? O sea, les pedí como-como un 400 % más de lo que me ofertaban y me dicen que sí, ¿pues-pues qué hago? (le pusieron una chaqueta al mafioso para hacerle más bulto, y que pareciera que realmente estaba presentable para salir a la calle sin aparentar que estuviese muerto)

Paco: ¿Qué hago, qué hago..., cojones? (Don Lorenzo llega a la casa en ese momento después de su cena con Aitor. Paco intenta enderezar la cabeza del mafioso pero al soltarla se le cae hacia abajo) Coño, no cuela. No cuela, si (hizo un gesto con la cabeza levantándola y luego dejándola caer de golpe) se-se ve a leguas que esta muerto, coño

Mariano: A-a ver, Paco, cuela. Cuela perfectamente, relájate. Aitor nos va a traer una silla de ruedas, sentamos al difunto en la silla de ruedas, cuando hagamos el intercambio le decimos al cuñao que se encuentra... indispuesto (se ve a Don Lorenzo abriendo la nevera de la cocina buscando algo en su interior, y saca finalmente una cerveza) He hecho un... pequeño montajillo de... de voz con la- con la voz de... del difunto para darle más credibilidad. En el track 1 (refiriéndose a unas grabaciones en un dispositivo que estaba sujetando con la mano en aquel momento) he puesto "va fan culo filio di putana", en el track 2... "vais a tener que bailar". Esto lo conectamos a unos altavoces debajo de la silla y ya verás como cuela, Paco (el mafioso estaba a punto de caerse en la cama en la que estaba sentado, pero Paco en el último segundo lo sujetó para evitar esto. Don Lorenzo estaba en el sofá del salón tomándose la cerveza mientras tanto...) Ah, le he dicho a Aitor que traiga un montón de petardos y de mechas que han decomisado de un taller clandestino

Paco: ¿Pe-petardos y mechas para qué?

Mariano: Vamos a ver, nos vamos un rato antes al sitio (el mafioso andaba otra vez cayéndose de la cama, pero en esta ocasión en dirección hacia donde se encontraba Paco, que no tuvo más remedio que equilibrarlo otra vez y ponerlo en su sitio, recostándolo en esta ocasión en la cama, puesto que veía que no era suficiente con que estuviera sentado), sembramos todo aquello con los petardos y las mechas, cuando tengamos a Nelson y antes de que ellos se den cuenta de que este está fiambre, encendemos los petardos, ellos se piensan que es fuego cruzado y nosotros aprovechamos el caos pa darnos a la fuga

Paco: No sé, Mariano, vamos a descansar, que... sólo tenemos 5 horas (Paco se va de la habitación de Sara en ese momento y se dirige a la suya, a dormir)

Mariano: Joder... (observando al mafioso italiano muerto, Fabriccio, tirado sobre la cama. Le tapa con una manta... Don Lorenzo, mientras tanto, va a sacar la cama de debajo del sofá, pero ve que no puede abrir la parte de debajo)

Don Lorenzo: Joder... (se dice a sí mismo)

Paco: ¿Q-q-qué coño haces aquí tú? (le dice a Mariano, que había ido a la habitación de Paco y se estaba empezando a quitar la ropa para acomodarse en la cama)

Mariano: Pues acostarme aquí, Paco, ¿qué quieres que haga?

Paco: No. No

Mariano: Joder, Paco, no-no pretenderás que me acueste al lado de un muerto, ¿no?

Paco: Ya...

Mariano: Coño, mi almohada... Ahora vengo (Mariano marchó rumbo a la habitación de Sara a buscar la almohada con la que habitualmente dormía allí. Cuando llegó y estaba ya cogiendo la almohada, oyó una voz de Don Lorenzo, que se dirigía hacia donde él estaba, y se alarmó. Mariano se sentó al lado del cadáver tapado con la manta, para disimular que no era un muerto quien estaba tumbado en la cama, puesto que se le veían las piernas, que no estaban cubiertas con la manta...)

Don Lorenzo: Si me dejáis la cama anido , que esta mañana con la mierda de la puta rata habéis... dej..., ¿y esto? (pregunta, al ver la manta con el hombre cubierto debajo) ¿Esto qué es?

Mariano: Emm... (da un par de palmadas al mafioso de debajo de la manta, disimulando que era un colega suyo) Está... Está dormidito, Don Lorenzo, está dormido, que... (Don Lorenzo intenta atisbar algo concreto debajo de las mantas agachando un poco la cabeza, pero no logra nada) Pues un... una noche loca que he tenido con un... un antiguo amigo de cuando mi época de... Y... (Don Lorenzo no quiere saber nada más sobre el tema, y se marcha sin preámbulo alguno de la habitación, cerrando la puerta tras de sí. Don Lorenzo, al salir de la habitación de Sara, recibe una llamada en su móvil)

Don Lorenzo: Sí. (se trata de Montoya)

Montoya: Don Lorenzo, tiene que venir inmediatamente. Tenemos un problema

Don Lorenzo: Voy para allá enseguida. Hay que joderse, que nochecita...

Aquí doy fin a las frases cómicas del capítulo 97 de Los Hombres de Paco, Amores improbables, espero que hayan sido de su agrado. Las frases dramáticas irán expuestas en próximos días, con voz en off incluída, en un nuevo artículo destinado a ellas.

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Sobre este blog...

En este blog, irán situados análisis principalmente de capítulos de la serie de \"Los Hombres de Paco\", pero también, a medida que vaya pasando el tiempo, implantaré análisis de otras series de éxito y que también me han acabado enganchando. Los análisis irán retractados mayoritariamente hacia mis gustos particulares sobre la serie, intentando ser lo más objetivo posible, analizando las situaciones que se hayan dado en el episodio en cuestión, explayándolas. En cuanto a analizar series se refiere, las analizaré en su conjunto, sin entrar en detalle sobre cada una de las temporadas, sino sobre la serie completa en sí misma. Por último, agradecer a Formula TV esta iniciativa de los blogs, y espero que mis aportaciones sean de su agrado
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