La bola negra (dir. Javier Calvo y Javier Ambrossi, 2026) es el fenómeno del año cinematográfico 2026. Solo La odisea (dir. Christopher Nolan) o Spiderman: Brand New Day (dir. Destin Daniel Treton) parecen acercarse a este nivel de fenómeno en España junto al futuro dúo del Dunesday [Avengers:Doomsday y Dune: Parte 3]. Una vez ya las proyecciones en taquilla de las proyecciones de la película de este dúo artístico y sentimental han superado las reigstros de Torrente, presidente (dir. Santiago Segura). La película de este dúo artístico y sentimental apodados como Los Javis está destacando en los llamados Martes Senior y en el día del espectador. Estos días tienen la circunstancia de tener públicos diferentes por los descuentos en mayores de 65 años y días más para los jóvenes. En dos semanas, además, llegará La fiesta del cine donde aumentará considerablemente los registros por las rebajas en las entradas, sobretodo en las capitales de provincia. Esto me lleva a catalogarlo de fenómeno al llevar a las salas a todo tipo de público española (incluso internacional al tener proyecciones en Versión Original subtitulado en inglés).
Todo este fenómeno, unido a un éxito en Cannes, Toronto y Telluride en aplausómetros y premios del público internacional me ha llevado a un pensamiento acerca de Netflix y cómo ha cambiado este tablero. Por la distribuye Netflix en Estados Unidos pero no es producción de Netflix y parece una producción de Netflix. ¿La gente sabe eso o, en verdad, cree que es de Netflix?
Netflix y el cambio de pensamiento
Casi todo el mundo sabe qué es Netflix y su historia, cadena de videoclubs que era competencia de Blockbuster que viró hacia plataforma de cine y televisión y, después empezó a producir su propio catálogo una vez las distribuidoras con solera hicieron sus propias plataformas. Y es ahí donde quiero llegar.
Netflix empezó produciendo series como Orange is the new black, House of cards y películas como Beasts of no nation (dir. Cory Joji Fukunaga, 2016), El irlandés (dir. Martin Scorsese, 2019) o Mank (dir. David Fincher, 2020), entre otras. Luego vinieron producciones internacionales una vez llegaron los éxitos de producciones internacionales La casa de papel y El juego del calamar en series y Sin novedad en el frente (dir. Edward Berger, 2022) o La sociedad de la nieve (dir. Juan Antonio Bayona, 2023) en películas. A todo eso se sumó una suma películas más comerciales que buscan llenar el catálogo tan de series, miniseries como películas tanto de Estados Unidos como de Europa, Asia y Sudamérica.
Netflix parecía encaminada a dominar en los premios Óscar y Emmy pero se iban escapando al aparecer distribuidoras como Neon, A24 y plataformas como Apple. Sin embargo, A24 y Neon les hicieron ver el plan.... La adquisición.
La adquisición y no la producción
Neon y A24 son distribuidoras independientes que no tienen subsidiarias fuera de Estados Unidos, tiene acuerdos comerciales internacionales con empresas como Elástica en España, Le Pacte en Francia que permiten que sus películas se distribuyan en el extranjero con buena promoción. Todo esto ha permitido hacer un plan de adquisición de películas y no producción. Así Apple consiguió CODA (Sian Heder, 2021) o Neon Obsesión (Curry Baker, 2025).
El sistema de adquisición te quita variabilidad y disminuye el riesgo. Tú ya sabes lo que has comprado como cuando compras un piso sobre plano o recién construido. Netflix, además, ha decidido que sea solo para el mercado estadounidense, como ya pasó con Emilia Pérez (Jacques Audiard, 2024) o Nouvelle Vague (Richard Linklater, 2025) lo que hace que una inversión sea varias veces inferior al coste de realizar la película. En el caso de La bola negra, Netflix solo pagó 5 de los 15 millones que ha costado la producción, por lo que puedes permitirte darla promoción sin ser un riesgo financiero.
Esto lleva que, con un sistema internacionalizado, producciones propias y Netflix y otras distribuidoras buscando adquisiciones se lleven a cabo producciones que, aunque parezcan de Netlix, no lo son. El mercado asiático y europero con las excepcions de India y China, necesita venderse al mercado anglosajón para conseguir una rentabilidad.
Hollywood y su prensa como medios de promoción que nutren mercados nacionales
Al final del anterior párrafo comentaba la necesidad de venderse al mercado anglosajón para obtener el éxito y ahí surge un caso, en mi opinión, fascinante y es Drive my car (Ryusuke Hamaguchi, 2021). La película del director japonés, desconocido tanto dentro como fuera de su país su levantada única y exclusivamente por la prensa estadounidense. Ya el Óscar de Parásitos (Bong jon-Hoo, 2019) fue un antecedente que fue el resultado de la fiebre dosmilera del cine coreano. Sin embargo, en el caso de la cinta japonesa todos los premios y halagos llegaron por la crítica y prensa anglosajona. Tal fue que se estrenó sin apenas repercusión en Japón y su repercusión empezaría a llegar con los halagos en Estados Unidos y empezaría a ser vista por el resto del mundo y los japoneses en particular.
Y es que, nos guste o no, el cinéfilo contemporáneo, ya se informa por X, Variety, Hollywood Reporter y Deadline de todo lo que acontece al cine de prestigio internacional. Así como los llamados pundits como Matt Neglia cuya opinión es importante para ver una película. Así como las valoraciones de Metacritic, Rotten tomatoes y similares webs anglosajonas que muestran la opinión de la película allí y, en ninguna cosa, la opinión en el país nacional de la cinta.
En España vemos un efecto de ello, la empresa Elástica, que ya llevó a salas Backrooms (dir. Kane Parsons, 2026), distribuye La bola negra con las limitaciones propias de una distribuidora pequeña en cuanto a las sesiones. Mientras una major como Paramount, Warner o Disney, puede tener más de treinta sesiones diarias en las grandes cadenas por los contratos entre las empresas matrices, La bola negra tiene que quedarse con menos sesiones que lo que su éxito reclama y, días después del estreno, la cadena de cine elimina sesiones por compromiso para dárselas a la cinta española. De ahí su mantenimiento diario y semanal excepcional, y eso no se ha debido tanto al boca oreja aquí (que también) sino a la promoción y expectación generadas desde el mundo anglosajón.
Netflix y la necesidad de exhibir en cines
Mientras Netflix seguía con su sistema de no exhibir en salas, Disney, Amazon o Apple que, aún teniendo una plataforma a promocionar, decidieron mantener la exhibición en salas durante varios meses para disponer de una ventana de ingresos. Eliminar las ventana de cine no hace que la película sea más vista en las plataformas, y eso lo demostró Project Hail Mary (dir. Christopher Miller y Phil Lord, 2026) que, a los 4 meses de su estreno en salas llegaría a Prime video con éxito rotundo y el público volviéndola a ver en salas.
Como consecuencia de esto, La bola negra tendrá una ventana de exhibición de
47 días (cifras superiores a las de Warner Bros.) y volverla a pasar con el proyecto de Las crónicas de Narnia (dir. Greta Gerwig, 2027)
Conclusión final
El éxito de La bola negra (dir. Javier Calvo y Javier Ambrossi, 2026) ha sido consecuencia del nuevo sistema de cine. Un sistema donde las producciones se producen dirigiéndose a un mercado anglosajón que las compra y apoya, con presupuesto baratos para una distribución hollywoodiense y un público formado en las plataformas que consume, por igual, una obra de hollywood, Europa, Sudamérica o Asia que la disfruta a golpe de click. Éxito que tuvo antecedentes en los últimos años que, al igual que ocurrió en el pasado, han terminado por crear el fenómeno ante el que nos encotramos.
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