El inicio de una serie casi siempre es determinante para su futuro, pero es el final el que decide la calidad de su recuerdo. 'Mujeres desesperadas' comenzó fuerte, con un capÃtulo que atrapó a la audiencia y que la convirtió en el mejor estreno de la temporada 2004-2005. Ocho años después y tras incontables e incomprensibles altibajos ha llegado a su fin con un episodio que ha conseguido garantizarse ese buen recuerdo en nuestra memoria.

Mantener el interés de una serie es ciertamente una tarea complicada porque hay que luchar contra demasiados factores y los espectadores cada vez somos menos permisivos. Las nuevas maneras de ver la televisión han cambiado muchas reglas. Por eso, hay que ser especialmente cuidadoso y no dar más razones para desengancharse de la historia.
'Mujeres desesperadas' consiguió llamar la atención con la historia de Bree, Susan, Lynette y Gabrielle, cuatro mujeres con vidas al lÃmite en el vecindario de Wisteria Lane. Marcia Cross, Teri Hatcher, Felicity Huffman y Eva Longoria eran las estrellas de esta hábil mezcla de drama, intriga y comedia.
La euforia por las desesperadas fue tal que más de 30 millones de espectadores asistiesen al desenlace de la primera temporada.
Quizás por la presión de esas desorbitadas cifras y el miedo a no estar a la altura, la segunda temporada cometió grandes fallos que arruinaron su misterio central. En la tercer trataron de solventarlo, planificando mejor las tramas, pero no supieron enfrentarse al embarazo de Marcia Cross y acabaron fallando de nuevo.
A partir de aquà los misterios han flojeado de manera clara, cometiendo errores como el de desvelar toda la intriga en el mismo capÃtulo de presentación.
Por su parte, la comedia dejó los caminos de la sutileza, la ironÃa y la locura para adentrarse en terrenos más propios de una disparatada sitcom.
Al final de la séptima temporada llegó la noticia de que la octava serÃa la última. Sin duda una buena nueva que daba a los guionistas la oportunidad de construir un final a la altura de una serie emblemática.
Lo cierto es que no se ha sabido aprovechar en envite y aunque ha habido algunas buenas ideas, han fallado muchas veces en la ejecución y se ha notado que por momentos improvisaban dando bandazos y forzando situaciones. Ha sido una ocasión perdida y no han logrado hacer una temporada de cierre redonda, pero sà que han conseguido que el último capÃtulo recoja la esencia de lo que ha sido la serie.

Marc Cherry, el creador de 'Mujeres desesperadas', tomó la responsabilidad de escribir los últimos guiones y ha sabido concluir de manera elegante y emotiva su gran obra. Incluso, al estilo de Hitchcock, ha hecho un pequeño cameo en una de las últimas escenas.
Ha resuelto la historia con ese tono agridulce que ha marcado toda su trayectoria. Usando la boda de Renee (Vanessa Williams) como hilo conductor ha escenificado la muerte de la señora McCluskey (Kathryn Jonsten) como primer punto de tristeza, que ha combinado con la alegrÃa del nacimiento del primer nieto de Susan y Lynette y todo ello envuelto con el 'Wonderful, wonderful' de Johnny Mathis.
Una partida de póker ha servido para unir las cuatro protagonistas que, como siempre pasa en esta vida, han prometido volver a verse, pero tal y como nos ha contado Mary Alice, "eso nunca sucedió".
La narradora de la serie ha dado cuatro pinceladas sobre el futuro de sus amigas. Lynette y Tom se mudaron a Nueva York y ella se convirtió en presidenta de una gran compañÃa. Gabrielle alcanzó la fama con su lÃnea 'Gabrielle's closet' con programa de televisión incluido y se mudó con Carlos a California. Bree se casó con su abogado y se mudó a Kentaky donde acabó entrando en la polÃtica. Eso sÃ, sin la más mÃnima referencia a sus hijos Danielle (Joy Lauren) y Andrew (Shawn Pyfrom).

Susan ha sido la elegida para conducirnos al final. Temporalmente fue la primera en dejar el barrio tras recibir a la chica que habÃa comprado su casa. Emocionada emprende su viaje junto a Julie (Andrea Bowen), MJ (Mason Vale Cotton) y su nieto. Pero antes de partir, quiso dar una última vuelta por el vecindario.
Como gran tributo a los seguidores de la serie, que ya habÃan disfrutado con el regreso de Katherine (Dana Delany) y la aparición de Martha Huber (Christine Estabrook) o la propia Mary Alice (Brenda Strong), Susan conduce por las calles de Wisteria Lane mientras era observada por los fantasmas de aquellos que vivieron allÃ. De blanco, la mira Mike Delfino (James Denton), Karen McCluskey, Mona Clark (Maria Cominis), George Williams (Roger Bart), Juanita Solis (Lupe Ontiveros), Karl Mayer (Richard Burgi), Ellie Leonard (Justine Bateman), Nora Huntington (Kiersten Warren), Lillian Sims (Ellen Geer), Chuck Vance (Jonathan Cake); Beth Young (Emily Bergl), Rex Van de Camp (Steven Culp); Bradley Scott (David Starzyk), Alma Hodge (Valerie McHaffey), Martha Hubber y Mary Alicie.

La más destacable ausencia la de Nicollette Sheridan como Edie Britt, cuyo polémico juicio con Marc Cherry, hacÃa impensable su participación.

La voz de Mary Alice nos guÃa por los recuerdos encarnados en estos invitados especiales que observaban "esperando a que la gente recuerde que incluso la vida más desesperada es maravillosa".
Pero para acabar evocando ese halo de misterio que ha impregnado la serie, la cámara se adentra en casa de Susan para mostrarnos a la nueva inquilina escondiendo una caja mientras la narradora nos recuerda que "la mayorÃa de gente continúa en vano queriendo guardar secretos que nunca permanecerán ocultos".


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