(Contiene spoilers de la 5ª temporada)
Otra temporada de '
True Blood' que finaliza, y ya van cinco. La serie de HBO se despide hasta el próximo verano,
dejando una vez más un sinfÃn de tramas abiertas, a pesar de cerrar otras cuantas que llevan acompañándonos los 12 últimos capÃtulos. Esta vez Sookie ha cedido parte de su protagonismo (el embarazo de Anna Paquin algo habrá tenido que ver), por eso la ficción ha ofrecido una de las temporadas más corales, con los
bichos raros de Bon Temps pululando de un lado a otro.
El cambio más drástico ha sido el de la nueva Tara, se trataba de un "renovarse o morir" urgente por parte del personaje de Rutina Wesley. Ella ha sido la que más ha evolucionado este año, y se agradece ese vuelco que ha dado el personaje, querido y odiado a partes iguales, o eso se percibe a través de las redes. La guinda del pastel la ha puesto en una de las últimas escenas del curso, cuando Tara besa fervientemente a Pam, otro gran personaje que siempre se ha mantenido en la sombra, pero poco a poco ha ido adquiriendo la importancia que merece. Esta pareja vampiresca promete, y a mi parecer ya se posiciona como uno de los reclamos de cara al año que viene.
La historia de amor que no ha cuajado es la de Sookie y Alcide, a ambos les llamaba el deber, pero cada uno estaba metido en una guerra diferente, la de Alcide con la manada de hombres lobo y la de Sookie con sus peculiares nuevas amigas, las hadas. La trama de los hombres lobo ha sido tan prescindible y aburrida como la de Sam con Luna, todo lo que rodea a la manada se vuelve soporÃfero, ralentiza las escenas y mete cada poco tiempo personajes que no aportan nada y que aparecen y desaparecen a su antojo.
En el mundo de las hadas también hemos conocido varios personajes que no se habÃan dado a conocer hasta ahora. Sookie está descubriendo una parte de sà misma que desconocÃa hasta el momento, primero renegó de ella y ahora le ha cogido el gustillo. Jason no aprueba esta última rareza de su hermana, o al menos no lo hace tras el golpe que sufrió en la lucha contra Edgington y Newlin. Puede que en la sexta temporada el joven Stackhouse siga con esas apariciones extrañas de sus padres empujándole a detestar a los vampiros y a todo que no sea de su especie.
Esta vez Andy Bellefleur ha destacado con una trama que tendrá continuidad en los nuevos episodios. El agente dejó embarazada a un hada, la cual tuvo cuatro hijas en una sola semana de gestación, lo peor de todo es que la propia novia de Bellefleur tuvo que asistir el parto, y a su vez enterarse de que el sheriff le habÃa sido infiel. La mejor parte se la llevo Maurella, el hada, que tuvo un parto estupendo, más bien orgásmico.
Otra de las subtramas ha sido la de Lafayette, que ha ido perdiendo fuelle a medida que avanzaba la temporada; con Jesús dejado en el recuerdo del pasado, el primo de Tara vuelve a recuperar su carácter, y menos mal. Arlene también ha estado envuelta en una pequeña historia fantasmagórica, solucionada con la ayuda del cocinero del Merlotte. Jessica ha pagado cara la distancia con Hoyt, él la ha olvidado para siempre, tanto a ella como a Jason. Y como menciono más arriba, Sam ha estado pesadito con el cachorro de Luna, aunque en el capÃtulo final la trama se ha resuelto y e resultado no ha sido el todo malo.
La trama que más tiempo ha ocupado en '
True Blood' ha sido la del nuevo ente hasta ahora desconocido, una comunidad que podrÃamos denominar como
la iglesia o la deidad vampÃrica. Bill se ha adentrado en ella y está sediento de poder, tanto que ha llegado a engañar a los de su entorno para terminar siendo el nuevo Dios, y lo que es peor, reniega del amor de Sookie y de todo lo que tiene que ver con los humanos. La
season finale termina con
un Bill completamente desconocido, embadurnado en sangre y capaz de aniquilar a los que hasta entonces eran sus aliados, Eric y Sookie. Los rubios unen fuerzas una vez más, pero en '
True Blood' todo puede cambiar en cuestión de minutos, por lo que permaneceremos atentos a lo que ocurra en el comienzo del verano de 2013, tan lejano y a la vez ansiado por muchos.